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Carlos Ischia: «Riquelme es un tipo con una muy buena visión en todo» | Diálogo con el ex entrenador de Boca y Vélez, y ex ayudante de Carlos Bianchi en el ciclo más exitoso de la historia xeneize



Desde muy chico, Carlos Ischia dormía con una pelota debajo de sus brazos y soñaba con ser futbolista profesional. Aquel sueño lo cumplió en 1975 cuando debutó en Chacarita con 19 años. A partir de ahí, llegó bien alto dentro de la cancha como jugador y fuera de ella como entrenador y ayudante de Carlos Bianchi.

El hombre tiene un largo recorrido en el fútbol sudamericano. Se destacó en el funebrero durante cuatro años. Posteriormente, jugó en Vélez, Junior y América de Cali, los dos últimos en Colombia. Tras su periplo por el país cafetero, regresó al conjunto de Liniers en 1989 para destacarse durante dos temporadas y pasar a retirarse en el club que lo vio nacer en la localidad de San Martín.

Luego de colgar los botines, fue ayudante de campo de Carlos Bianchi entre 1993 y 2001, logrando nueve títulos con Vélez y Boca, siendo parte de la época más gloriosa de la etapa Azul y Oro de la mano del Virrey.

Con el paso del tiempo, hizo su camino y se largó como director técnico de Vélez. Tras tres temporadas, recaló en Gimnasia y Esgrima La Plata, Rosario Central, Boca, Racing, Atlas de Guadalajara (México) y comandó a cuatro equipos de Ecuador: Deportivo Quito, Barcelona, Aucas y Delfín, donde fue echado en plena pandemia.

El ex entrenador de Boca, y ayudante de campo durante ocho años de Bianchi abrió el cofre de los recuerdos para hablar con Líbero, de la final de la Libertadores ’86 entre River y el América de Cali, recordó sus cinco títulos ganados en el banco boquense y se refirió al rol que cumple Juan Román Riquelme como dirigente deportivo.

–Su último club como entrenador fue Delfín de Ecuador. ¿Qué balance hace de su paso por allí?

–El 15 de agosto de 2020 empezó el torneo y duré hasta el 2 de septiembre. Disputamos seis partidos en 15 días. Ganamos dos, empatamos dos y perdimos los restantes. Pero hubo un inconveniente con el presidente José Delgado y no nos pusimos de acuerdo en distintas cosas.

–¿Qué fue lo que pasó?

–Hubo tres jugadores que me hicieron varias cosas para complicarme la situación. Yo a uno de esos lo limpié, y el mandamás sin decirme nada me echó por mensaje de audio de WhatsApp. No tuvo la amabilidad de llamarme. Me despidió sin hablarme. Nos pusimos de acuerdo con el intermediario que nos llevó al club.

–¿A qué acuerdo llegaron?

–El presidente determinó que nos pagaba el 50 por ciento de lo que habíamos arreglado a todos, cuando al principio dijo que no nos iba a reducir los sueldos. Nos pagó la mitad de los seis meses de trabajo. Con lo que restaba del contrato (cuatro meses), nos dijo: ‘Le puedo pagar esto, más no les puedo dar, un mes y nada más’. Entonces, me volví a la Argentina.

–Después de lo que pasó en Delfín, ¿continúa con ganas de seguir dirigiendo?

–Tuve ofertas de otros equipo de Ecuador. Además, me llamaron de Independiente de Medellín de Colombia y les dije que no. El club que estaba muy interesado en llevarme fue el Melgar de Perú. Le agradecí al presidente y le comenté: ‘Me gustaría volver a dirigir, pero hoy de la Argentina no me muevo’. También, se comunicaron desde Qatar. En Buenos Aires tengo familia y nos queremos quedar, nos dimos cuenta de que somos muy necesarios acá.

–¿Le gustaría volver a dirigir a Boca?

–Ojalá. Sí me gustaría volver a Boca. Igualmente, también a otros clubes argentinos, aunque no dirigiría a River por mi paso por el Xeneize. Es más, como estuve en Vélez no voy a dirigir a San Lorenzo ni a Huracán, porque son acérrimos rivales. Pasé por Gimnasia y no voy a ir a Estudiantes. Estuve en Rosario Central y no iré a Newell’s. Dirigí a Racing y no lo haré en Independiente. Es mi forma de pensar y manejarme. Hay un montón de otros equipos donde existe la posibilidad de ir si todo mejora y cambia, aunque no descarto ir al exterior.

Ischia dando indicaciones. Imagen: Télam.

–¿Lo sorprendió el rol de Riquelme como dirigente deportivo?

–Sí, pero no por la capacidad de Román porque es muy inteligente en todo aspecto. Riquelme es un tipo con una muy buena visión en todo: en el fútbol, en el juego, en el armado del equipo, en los jugadores. Me acuerdo de que los sábados en las concentraciones previo a cenar llegaba, se te acercaba y preguntaba: ‘¿Qué partido viste hoy a la tarde?’. Normalmente, lo decía por los encuentros que se jugaban en Europa y los de la B Nacional que los transmitían ese día.

–¿Era de ver todos los partidos?

–Se los veía todo. Los Barros Schelotto son muy parecidos, se miraban todos los encuentros. Eran jugadores con potrero, cancha y es lógico que hoy en día les vaya bien. Guillermo tomó esa visión para ser entrenador y Román podría ser un buen entrenador, pero por ahí no es lo que más le gusta. Su función de dirigente lo hace muy bien porque la elección del entrenador es de él, y se notó un cambio enorme del Boca que dirigía Gustavo Alfaro, al que comandaba Miguel Angel Russo, y hoy maneja Sebastián Battaglia. Prueba de ello es que ganó un campeonato a lo Boca.

–Para usted, ¿sería una revancha volver al Xeneize?

–No lo tomaría como una revancha porque gané ocho títulos en Boca, de los cuales seis fueron como ayudante de campo de Bianchi, y dos cuando yo era el entrenador, lo mismo me pasó en Vélez. Te digo más. Hay gente que no se da cuenta de determinadas cosas. Hace un tiempo en la red social Twitter hablaban de la historia de Vélez y nombraban a los mejores diez técnicos; yo no estaba entre ellos.

–¿Le llamó la atención?

–Sí, algunos se preguntaban por qué no lo estaba si había dirigido cuando el Virrey no lo podía hacer. Es más, varias veces me tocó manejar el equipo, y un tiempo más tarde regresé como entrenador en un momento muy complicado de la institución. En esa situación estuve a punto de sacarlo campeón, con muchos chicos de las inferiores que hice debutar. Entonces, ante la consulta en esa red social, le respondí a uno de esos twitteros.

–¿Qué le respondió?

–‘Yo no estoy entre los diez, pero soy el único técnico que en el momento que Vélez se consagra campeón de la Libertadores (1994) estaba en el banco, porque Carlos fue expulsado a los diez minutos del segundo tiempo’. Recuerdo que me quedé con el equipo faltando 35 minutos para el final, y con diez jugadores por la expulsión del ‘Pacha’ Cardozo. Encima, estábamos perdiendo 1-0 y habíamos utilizados los dos cambios. Empatamos y llegamos a los penales. En ese momento, consulté con Bianchi que me nombró a cuatro ejecutantes y definí el quinto.

En la etapa como conductor de Boca. Imagen: Télam.

–¿Quién fue?

–Roberto «Tito» Pompei. Nadie se acuerda mucho de eso. Pero si fuese al revés de que Vélez no se consagraba campeón y perdía hasta por penales, si me iban a recordar. Pero como fuimos campeones nadie recuerda que dirigí los últimos minutos ante Palmeiras. A mí me queda el orgullo y el honor de ser el único entrenador en la vida de Vélez que estuvo en el banco en el momento que sale campeón de la Libertadores ’94, en el día más importante en la historia velezana.

–¿Cuánto hay de cierto de que con Bianchi estuvieron cerca de dirigir a River?

–Es verdad. Antes de ir a Boca, Bianchi me comentó que lo habían llamado de River. Se reunió por primera vez con los dirigentes xeneizes y al otro día, lo llamaron los del Millonario para juntarse. Me lo comentó y le respondí: ‘Mira Carlos, si vas a Boca voy con vos. Ahora, si quieres ir a River yo no voy, busca a otro ayudante, no tengo ganas de ir a River’.

–¿Por qué no quiso ir?

–Porque había tenido algunos desencuentros en la época de la Libertadores ’86 cuando los enfrentamos en la final con el América de Cali, ya que cargaban mucho al ‘Flaco’ Gareca por su pasado en Boca. También, se la agarraron con el paraguayo Roberto Cabañas. Yo en dos o tres situaciones salí a defenderlos y quedó una situación complicada. A partir de ahí, los de River se la agarraron conmigo. Por este motivo, le dije a Bianchi: ‘Elegí lo que vos quieras Carlos, pero si vas a River no cuentes conmigo’. Me respondió: ‘Lo voy a pensar’. Pasaron un par de días, me llamó y me dijo: ‘Me reuní con ambos y la mejor propuesta es la de Boca’. Y terminamos yendo para el Xeneize.

–En esa época lo tuvo como jugador a Riquelme. ¿Qué tal era Román en la cancha?

–Como Riquelme no hay, sin ningún tipo de dudas. No solamente en el equipo de Bianchi, sino también cuando fui entrenador de ese club que era mi 10. Era el que nos dio esa gota de superación en todos lados. Fue nuestro jugador estrella. Manejaba el equipo. Tuve la suerte ese año de tener a Rodrigo Palacio, Martín Palermo y Sebastián Battaglia. Tuve un plantel realmente interesante con chicos que debutaron como Lucas Viatri, Nicolas Gaitán y Pablo Mouche.

–¿Que recuerda de aquella final de Copa Libertadores de 1986 entre River y América de Cali?

–Eramos varios los argentinos en el equipo colombiano. Estaban Julio César Falcioni, Ricardo Gareca, entre otros. Me sorprendió cuando a nuestro entrenador (Gabriel Ochoa) Uribe no le gustó mucho la designación de un árbitro uruguayo en la ida en Colombia, y un brasileño para la revancha en Buenos Aires. El decía: ‘Si en la Argentina el árbitro era brasileño, en Colombia también debería de serlo’. Pretendía que sean de la misma nacionalidad para ambos encuentros. Se mostró desilusionado con eso.

El carácter de siempre para dirigir. Imagen: Télam.

–¿Es cierto que Uribe eligió darle más importancia a la definición del torneo local que a la final de la Libertadores?

–Sí, pasaba que el América estaba cerca del pentacampeonato local y para el técnico era más importante que la Libertadores: ‘Si ganamos el quinto campeonato consecutivo jugamos el año próximo la libertadores (1987). Pero si lo perdemos, no la disputamos’, decía. Y tenía razón.

–¿Qué recuerda de aquel equipo riverplatense al que enfrentó?

–River tenía un equipo bárbaro con jugadores de más experiencia como Oscar Ruggeri, Américo Gallego, el ‘Beto’ Alonso, Antonio Alzamendi, Nery Pumpido que meses antes habían disputado la final del Mundial ’86 en México. Igualmente, fueron dos partidos que le costó ganarnos. En Colombia realmente tuvieron mucha suerte porque erramos muchos goles.

–¿Cómo fue la final en Buenos Aires?

–Muy parejo, hasta que Juan Funes convirtió el gol. Habíamos errado un mano a mano de Willington Ortiz que pegó en el travesaño. Pero a los cinco minutos de esa jugada, el Millonario nos hace el gol. Estuvimos cerca en ambos partidos, pero no se nos dio. Después, regresamos a Colombia y pudimos ganar el quinto campeonato que fue lo que pretendíamos.

–Enfrentó al River del ‘Bambino’ Veira y observa al de Gallardo. ¿Existen similitudes o diferencias entre ambos equipos?

–Diferencias, porque el fútbol cambió mucho, no es el de antes. En esa época, River tenía un cinco fijo como Gallego y dos laterales que casi no pasaban al ataque, con una línea de cuatro que marcaba más. Se jugaba con tres delanteros. Un volante de marca sólo, el 8 que iba y venía y el 10 que era el volante por izquierda, que hacía de enganche y no marcaba, más los tres delanteros que presionaban muy poco. Era otro tipo de futbol, pero lógicamente todo fue cambiando. El River de Gallardo es un gran equipo, me gusta mucho como juega y no lo puedo negar.



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