julio 23, 2024

Efecto Milei: el peronismo se reorganiza | El escenario luego de la publicación del documento de Cristina Kirchner 



La intransigencia de Javier Milei en su receta de ajuste, su negativa a negociar, su discurso violento, anti-federal y sus diatribas personalizadas, se convirtieron –o eso parece– en una condición de necesidad para que la oposición se reorganice. El peronismo está en ese intento, se aglutinan los gobernadores y buscan coordinación con el Congreso. La reaparición de Cristina Fernández de Kirchner con su documento de 33 páginas con eje en la economía y las claves de la crisis (deuda, inflación, devaluación, ajuste extremo, el escenario de dolarización, entre otras varias cuestiones) más el reconocimiento de que se incumplió el contrato  electoral del Frente de Todos, movió todos los avisperos de la política. Es a la única referente política que el Presidente no descalifica, aunque esté en las antípodas de sus ideas. Y viceversa. A ella, en todo caso, le parece que el libertario está entregado a una suerte de riesgosa aventura personal. 

Alianzas inesperadas

La dos veces presidenta está activa en su regreso al Instituto Patria. Es crítica con los gobernadores, a quienes vio dispuestos a votar hasta la toma de deuda a Milei con tal de que no les toque su plata, y porque ninguno le disputa ni siquiera la construcción de sentido. Pero fue elogiosa con el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, que dijo el viernes: «Si para el miércoles no nos quitan la pata de encima (por el recorte de coparticipación) no va a salir un barril más de petróleo de Chubut para la Argentina». Milei respondió, a su estilo con tuits y retuits entre los que se leían salvajadas: «Buena suerte con esa amenaza pedorra»; «¿Este sorete es un golpista?». La Oficina del Presidente sumó: «Se le comunica al gobernador Torres que no existe la necesidad de que ponga ningún plazo de tiempo para llevar a cabo su plan de extorsión. Proceda con su amenaza de inmediato y hágase cargo de las consecuencias en la Justicia».

Tres cuestiones: A Torres, si se habla de «justicia», le había ido bien en los tribunales locales, donde consiguió una cautelar para frenar la quita del subsidio al transporte. Esto desató ira en el gobierno. Segunda, Milei no la tiene tan fácil con las provincias patagónicas. Quizá la idea de Torres de cortar el suministro de sus recursos no sea la más feliz en tanto afectaría a la población, pero sabe como el resto de los mandatarios que puede hacer algo distinto: negociar con las empresas para poder cobrar las regalías, por ejemplo del petróleo, directamente a través de la provincia y no del Banco Central. Tercera, al peronismo le viene bien no quedar al frente del desafío a Milei. Para los gobernadores no está en juego un asunto ideológico sino de supervivencia.

En un comunicado que firmaron los mandatarios patagónicos, como representantes de «Las provincias Unidas del Sur», advirtieron que «nadie puede someterlas ni extorsionarlas con amenazas de restricción de fondos públicos que les pertenecen por derecho propio». «Chubut está padeciendo las represalias que se anunciaron luego de que cayera el tratamiento de la Ley Omnibus. En febrero el Ministerio de Economía le retuvo ilegalmente 13.500 millones, más de un tercio de su coparticipación mensual». El texto busca explicar que la medida del gobierno nacional es contra los chubutenses «que ven a afectado su derecho a la salud, educación, seguridad y al desarrollo». Este concepto en realidad es trasladable a todas las provincias, ya que el recorte es general. La diferencia es que a Chubut se le quitó coparticipación. Al resto, fondos de programas.

El hecho es que todo derivó en la unificación de posiciones detrás de Torres de los gobernadores (de diversos signos políticos) Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Sergio Ziliotto (La Pampa), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro), que –además– se juntaron en un zoom el sábado a la tarde. A su vez, todos los mandatarios tienen su grupo de whatsapp, al rojo vivo por estas horas. Algunos, como el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, mantuvieron también contactos personales con Torres y otros. Otros nueve gobernadores de Juntos por el Cambio firmaron un comunicado de respaldo al chubutense y que rusucita el logo de la fuerza. Difundió su repudio la UCR. Sumó el suyo la CGT. Las centrales obreras están en diálogo con gobernadores igual que algunos movimientos sociales. 

Armado peronista 

Cristina bromea en sus intercambios en el Patria con que nadie, ni periodistas ni nadie, termina de entender bien su documento y que sólo lo comprendió íntegro una inteligencia artificial. Ella analiza, alerta, reflexiona y propone. Sí, es posible que Milei intente dolarizar. Sería como supuesto plan estabilizador pero que implicará, dirá en el escrito, «la clausura definitiva a la posibilidad de desarrollar nuestro país con inclusión social». Y favorecería a un único sector: minero, petrolero, extractivista. Sustentará  los lazos de Milei con poderosos como Elon Musk, deseoso de llevarse lo que sea que le sirva y que le entregue la Argentina. El problema con el Presidente es que no le interesa el consenso, o el debate, por mucho que respete la palabra de CFK. Milei es la antipolítica. Y la política es consenso. Quiere un capitalismo sin regulaciones ¡Y sin consumidores! Va a contramano del mundo, donde priman las políticas proteccionistas. 

Argentina revela una sociedad con necesidades nuevas, están los que dicen «hay que aguantar», un gobierno que avisa que sufriremos como si eso fuera bueno y que amenaza con que si protestás te reprime, y lo hace. El deterioro de la situación social y económica es vertiginoso, y aún no están en plenitud los tarifazos. Pero en la dirigencia política nadie se anima a aventurar cuál será la reacción social, cuando todo ocurre bajo los rasgos de la «doctrina del shock», que apabulla, desorienta y mete miedo literal. Aunque tengamos un ADN de lucha y resistencia. Queda, en especial en el peronismo, la ilusión de transmitir que se puede vivir en una sociedad mejor y con futuro.  

El hecho es que, volviendo a la expresidenta, su palabra comenzó a activar al peronismo, en busca de su reorganización y unidad ante los embates de un gobierno que, aún con las bestialidades que dice su presidente obstinado, está desordenado, sacudido por la falta de dólares, con la calle convulsionando, la gente haciendo colas de horas ya sea por el delirio de la tarjeta Sube y el aumento en el transporte, por conseguir útiles escolares baratos, por atenderse en una guardia pública. 

El jueves último se reunió el Partido Justicialista Nacional, antes de que llegara al país Alberto Fernández, cuyo liderazgo ya le están susurrando que abandone, aunque esto no será tema de discusión pública actual. La consigna que subyace es la de juntar fuerzas para enfrentar al gobierno de Milei. En esa lógica se reunió el PJ porteño también. La misma idea de unidad se planteó para la reunión del Consejo del PJ bonaerense, que emitió un documento que subrayó las «prácticas antidemocráticas» de Milei, a través de sus insultos y descalificaciones en medios y redes sociales contra otros dirigentes, mandatarios, legisladores, periodistas, partidos políticos, sindicalistas, organizaciones sociales y la lista sigue. Sin poner en cuestión, dicen, la legitimidad de origen de Milei, advierten que no es un cheque en blanco.

 «Cumplir el contrato electoral demanda el acatamiento irrestricto a la Constitución, respeto a la pluralidad política y vocación por la unidad nacional», sigue. Explicita el respaldo al gobernador Kicillof y el rechazo al recorte de fondos a las provincias. La de Buenos Aires, señala, es «la más grande y la que más riqueza produce. Con 17 millones de habitantes recibe por coparticipación de impuestos solo el 22% y aporta el 39%». La compensación se requiere para garantizar, dice, la educación, la seguridad, cloacas,  rutas, viviendas, créditos, transporte, ayuda social, producción, y más. 

Otros que vuelven a su modo

La reaparición de Sergio Massa con un encuentro del Frente Renovador quedó postergada para el 2 de marzo, para no pisarse con este sábado de super acción, que hasta tuvo entre las voces protagonistas a Lilita Carrió. Ella advirtió que Milei quiere «crear el caos», «quiere abolir el estado y que todo sea manejado por sistemas privados», además de que «no cree en la Constitución». 

El otro que volvió es Mauricio Macri, después de su estadía en Villa La Angostura, toma carrera para conducir el PRO y se mueve como jefe del espacio. Se reunió con el gobernador de Santa Fe, el radical Maximiliano Pullaro que confronta con Milei. El expresidente juntó a su mesa chica (Cristian Ritondo, Jorge Macri, Soledad Acuña, Guillermo Montenegro, Diego Santilli, Néstor Grindetti y Fernando De Andreis). Una fusión con el gobierno de La Libertad Avanza parece lejana, aunque Macri milite lo contrario. Milei dijo que verán cuando vuelva de Estados Unidos, donde ayer Donald Trump le dedicó unas felicitaciones. Milei está siguiendo un camino similar al de Trump en el final de su gobierno. Pero lo más bizarro fue el video del encuentro entre ambos, donde Milei le grita desencajado «Prrrreeeeesident!» y se le arroja en un abrazo y le habla en un inglés rústico mientras suena fuerte de fondo «YMCA», la canción de Village People convertido en un himno gay. 

El año pasado CFK vaticinó una elección de tercios, y tuvo razón. Ella está convencida de que los intentos de Macri de acumular poder dentro del gobierno de Milei van de la mano de Victoria Villarruel, y no le ve futuro. Tiene, además, una resistencia fuerte del núcleo que rodea al presidente. 

La expresidenta cree que hoy la batalla contra las medidas del gobierno no hay que darla en territorio judicial, donde todo demora y buena parte está cooptada por el macrismo. De hecho, no muchos jueces se metieron con el DNU (los laborales y algunos civiles por el aumento en  las prepagas, en casos individuales) pese a que la inmensa mayoría de especialistas dicen que es todo inconstitucional. Al juez que intentó reponer la Ley de Tierras (que limita la extranjerización) y suspender el aumento al transporte, le dieron vuelta todo. La Corte por ahora aplica cronoterapia pero CFK tiene alguna expectativa de que más adelante el tribunal sea una muralla frente a la dolarización, dadas las expresiones críticas del supremo Horacio Rosatti. Prefiere apostar a que funcione el Congreso y se debatan leyes. En el peronismo hay quienes conservan esperanza de que el DNU desregulador que derogó más de 70 leyes sea rechazado en las dos cámaras. Con la ofensiva hacia las provincias hay quienes empiezan a mirar al menos de reojo la idea del juicio político. Cristina cree –lo ha dicho en conversaciones con colaboradores– que si el ajuste sigue en aumento, será dificil que Milei pueda sostenerse los cuatro años que tiene por delante. 



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