miércoles, marzo 29

Carta a Miguel Ramondetti | Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo



Querido Miguel:

La vida me dio la ALEGRÍA de conocerte en 1987 y compartir tus últimos 15 años de vida, hasta un día como el de hoy de 2002 en que nos dejaste físicamente.

Nuestro primer encuentro en el “RIGLOS”, en el Programa “Cuidemos Nuestro Niños” me marcó para siempre.

Más de una vez, antes de hacer – o no- alguna cosa, me pregunté: ¿Qué diría – o mejor dicho- que haría Miguel?, y eso me servía, para corregir rumbos y atinarle mejor a lo más justo. Eras inflexible en las ideas y en la acción. Puntual hasta el extremo, si te habré hecho calentar – Querido VIEJO- con mis llegadas tardes, las cuales reprendías seriamente.

Mi procedencia ideológica, te despertaba pasiones y entre chistes y mate fuiste calando hondo y horadaste la piedra.

Aprendí a quererte, a fuerza de escucharte y entenderte. Eso sí, cuando me cuestionabas algo, yo contaba con una aliada invencible, pues MARIA ESTER con su inmenso amor salía siempre a defenderme.

Querido hermano, compañero, camarada, te recuerdo íntegro, coherente, duro, con ideas precisas, contundente, trabajador, incansable, comprometido, consecuente hasta el sacrificio.

Te recuerdan en la Roma de Posguerra tus hermanos de ordenación, te recuerda SAMUEL en los Altos Chiapanecos, te recuerdan en Estelí, León y Managua, los Nicas del Frente Sandinista, te recuerdan “los chicos de la calle” de COOPA en Bajo Flores.

Dijiste en tu último envío por las Navidades, que a “toda oscuridad total sobreviene el AMANECER”, vos ya encontraste el tuyo, danos la fuerza para que nosotros tengamos la posibilidad de encontrar el nuestro en la tierra, junto a tu Pueblo y que podamos luchar por lo que tú luchaste: un país justo, equitativo y solidario, un país que merezca ser vivido.

Repetiste hasta el cansancio, que “otro país y otro mundo eran posibles”, te alegraste con la llegada de Lula a su primer Gobierno, tanto como cuando trabajaste hasta el agotamiento para reventar las URNAS en la Consulta Popular del FRENAPO.

Tus últimas luchas pasaron por ATTAC y el FORO SOCIAL, recuerdo cuando contabas la “parábola” de las distintas piedras que llevaron los compañeros de todos los países participantes del Primer Foro en Porto Alegre, y que cada una individualmente no representaba nada, pero que juntas y superpuestas armaron un monumento colosal.

Te extraño mucho Miguel, es que precisamente ahora, necesitamos tus palabras, tus correos, tus análisis, tus convocatorias, tus oraciones.

Te habrás encontrado con el “Pelado” Angelelli, con Don Jaime de Nevares, Arnulfo Romero, Carlos Mujica y Dom Elder Cámara; entre todos lindo “quilombo” pueden armar allá arriba. Espero que NO descansen en paz hasta que exista justicia en la tierra, los 30.000 se les unirán en el esfuerzo.

Miguel: hombre libre, íntegro, justo, compañero de vida, camarada de ruta, coherente en tu compromiso de vida con los humildes, obrero entre los obreros, compañero de los perseguidos por sus luchas, maestro inigualable, incansable, luchador por la unidad y la integración del campo popular, Quijote que a tus 80 años seguías enfrentando a los molinos de viento, taloneado el costillar de los nuevos “Rocinantes”.

Viejo del Alma – Te Quiero Mucho

Hasta siempre y por siempre.

* Miguel Ramondetti fue el primer secretario general del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo.

Nació en 1923, en una familia humilde. Se ordenó cura y fue enviado a Roma en la posguerra, donde por un lustro percibió el fenómeno de los «curas obreros» que comenzaban a organizarse en Europa. A su regreso, lo encuentra el Concilio Vaticano II y lo destinan a una parroquia en la Paternal. Posteriormente pide irse al interior y se traslada a Goya con monseñor Devoto, quien le facilita un artículo escrito por los obispos latinoamericanos con una clara definición sobre la pobreza.

Hombre de muchas convicciones y compromiso con los pobres, Miguel traduce él mismo y envía cartas, logrando reunir a más de 500 curas argentinos y otro tanto de América Latina.

Se reúnen en 1968 en distintas ciudades del interior del país y envían escritos al CELAM realizado en Medellín en ese año.

Fue el secretario general del movimiento por casi 10 años, y perseguido por la dictadura cívico-militar de 1976, por sus ideas y acciones. Al año siguiente se exilia en Francia, luego México y por cinco años en la Nicaragua sandinista.

A su regreso al país, en 1985, no se reincorpora a la iglesia «oficial», y dos años después es cofundador con Gregorio Levenson, Juan Carlos Domínguez, Antonio Kriado y Oscar Galante de un Programa «Cuidemos Nuestros Niños» para capacitar a chicos de y en la calle. Falleció a la edad de 80 años.



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