viernes, enero 27

Del protagonismo de Máximo Thomsen a los roles de los demás acusados | Juicio a los rugbiers por el asesinato de Fernando Báez sosa



Con declaraciones técnicas de peritos que intervinieron en la causa, la segunda semana del juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa arrojó nuevas luces sobre la base probatoria que había dejado la primera, protagonizada por testigos presenciales del hecho. La participación preponderante de Máximo Thomsen abre preguntas sobre la actuación de los otros imputados, algunos identificados en el ataque directo a Fernando, otros pegando a sus amigos o arengando. La querella y la Fiscalía creen que «está probada» la alevosía y la premeditación en la acción, lo que será clave si quieren conseguir perpetua para los ocho acusados. Esta semana, ya en el tramo final de los testimonios, se esperan las declaraciones de parte de la defensa, que tras la sorpresiva «aclaración» de Luciano Pertossi no dejó vislumbrar mucho sobre su estrategia.

“Líder”

La impronta de la suela de su zapatilla quedó estampada en el rostro de Fernando. La sangre de la víctima también salpicó su calzado. El análisis de videos realizado por cuatro peritos de la Policía Federal, Yanina Cuenca, Agostina Matticoli, Ricardo Pisoli y Andrés Bruzzese, fue claro: golpes y patadas «constantes» hasta dejar a Fernando «tendido en el suelo en estado de inconsciencia«. Los expertos también lo ubican en el instante previo al ataque fuera del boliche, abordando desde atrás al grupo en el que se encontraba la víctima. Javier Laborde, el primer perito de videos que declaró el lunes, también lo señaló en la golpiza. La situación de Thomsen es, sin dudas, la más complicada.

Las pruebas técnicas exhibidas esta semana se complementan con los testimonios de las primeras cinco audiencias. Lucas Begide, uno de los amigos de la víctima que estuvieron esa noche, dijo en su declaración que «cuando se estaban yendo le pega a Fer una patada en la cabeza«. Juan Bautista Besuzzo fue más preciso y dijo que Thomsen le asestó “tres patadas en la mandíbula”. En todos los casos los testimonios hablan de patadas con Fernando ya inconsciente. Sebastián Saldaña, kioskero que vio la escena a unos metros, también le atribuyó «patadas en la cabeza», mientras que Tomás Bidonde aseguró que «al final le pega dos puntinazos en la cabeza, después lo agarra y le vuelve a pegar dos o tres». Estos últimos dos testigos no tienen relación con las partes. 

Bidonde también habló de Thomsen como «líder«. Fue cuando Fernando Burlando, abogado de la querella, preguntó si podía identificar a alguno con esa característica: «Lo más llamativo era la agresividad de Thomsen. Ese parecía el número uno«, dijo. «Si bien la violencia estaba en todos los acusados, creo que hay uno que sin duda demostró que era el líder«, sostuvo el propio Burlando al salir de esa audiencia. Las preguntas que se abren ante este escenario son complejas: si se prueba que Thomsen fue el líder y asestó las patadas finales, ¿qué rol cabría a los otros siete acusados?, ¿pueden ser penados del mismo modo?

Los roles

Los ocho jóvenes sentados en el banquillo están imputados como coautores del mismo delito: «Homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas«. Si se los encuentra culpables de esto recibirían perpetua, pena que la querella ya adelantó que pedirá para todos. La Fiscalía no adelantó su pedido de pena, pero en los lineamientos iniciales sí distinguió una «distribución de roles» en la coautoría, después de que «se pusieron de acuerdo para darle muerte» a Fernando. A Thomsen, Ciro Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli y Blas Cinalli los ubicaron como atacantes directos de la víctima, mientras que a Ayrton Viollaz y a Lucas y Luciano Pertossi los señalaron impidiendo «que sus amigos pudieran defenderlo».

De los atacantes directos de Fernando, Ciro Pertossi y Enzo Comelli fueron identificados por los peritos de video pegando las piñas iniciales que lo derribaron. Laborde dijo en este sentido que el ataque sorpresivo fue «por delante y por detrás«. En el video grabado por Lucas Pertossi se puede ver que la agresión es direccionada hacia Fernando. A Cinalli, en tanto, lo complica el resultado de los peritajes de ADN. Su rastro genético fue el único hallado en el cuerpo de la víctima, en el meñique de su mano izquierda. En la ropa de Ciro Pertossi y de Matías Benicelli, además, se encontraron rastros de sangre de Fernando.

La querella también ubica a Luciano Pertossi pegándole a la víctima. Eso fue lo que, en efecto, desató que el menor de los Pertossi levantara la mano el jueves pasado para pedir «aclarar» algo. Mientras se exhibían videos del ataque, Pertossi se sentó frente al tribunal y dijo: «Yo no estaba ahí». En el video se observaba a una figura con ropa oscura que se dirigía desde el lugar en el que están atacando a Tomás D’alessandro, amigo de Fernando, hacia la víctima para pegarle patadas.

La querella está convencida de que se trata de Luciano Pertossi. Además, asegura que un pantalón gris con sangre de Fernando, que inicialmente fue atribuido a Ayrton Viollaz, en realidad es de él. A Viollaz, en tanto, se lo ubicó como uno de los arengadores, mientras que Lucas Pertossi aparece pegándole a Tomás D’alessandro, pero hasta el momento no a Fernando. Será en los alegatos finales cuando la Fiscalía y la querella deban convencer al Tribunal Oral en lo Criminal N°1, integrado por María Claudia Castro, Christian Rabaia y Emiliano Lázzari, de que a partir de la prueba exhibida se puede concluir que el asesinato de Fernando fue premeditado por los ocho acusados.

Al bloque acusador lo ayudan los videos del ataque inicial, en el que se ve el encono directo hacia el joven, y los peritajes que ubican una agresión distribuida por diferentes sectores, como mencionó Laborde. También que, según marcan los testigos, la golpiza haya seguido en el piso, con Fernando ya inconsciente, y que otros integrantes del grupo se hayan ocupado de no dejar pasar a sus amigos. Además, en los videos se ve que el ataque se produjo solo segundos después de que la Policía se retirara, lo que abona la teoría de la querella de que los imputados esperaron a que eso se produjera para acercarse. 

El peritaje de los chats también va en ese sentido. Del teléfono de Cinalli se desprendió un mensaje en el que narra a un amigo que «se fueron los polis y les dimos«. El «caducó» de Lucas Pertossi tras volver a la escena, o el «no se cuenta nada a nadie» de Ciro Pertossi, sumaría a la idea de un ocultamiento posterior al crimen. El fiscal Juan Manuel Dávila sostuvo esta semana que la premeditación «está probada«, mientras que Burlando aseguró que «queda más que claro que hubo un plan para matar«.

Entre que salieron del boliche y el momento del ataque transcurrieron poco menos de 15 minutos, por lo que, de probarse, el plan debió pergeñarse en ese lapso, en el que además los imputados demoraron en encontrarse. También la defensa podría espetar que no es posible probar que, de existir un plan, haya sido ideado para matar. El tribunal, en tanto, deberá evaluar si cabe la misma pena para todos –los que pegaron a Fernando y los que no, por ejemplo–, si encuentra culpables a los ocho acusados. Pero primero será el turno de los alegatos y, antes, de los testigos de la defensa.

Una defensa silenciosa 

Si Luciano Pertossi quebró algún silencio con su escueta declaración fue en el que estaba casi sumergida la estrategia del defensor de los imputados, Hugo Tomei. Salvo por los pedidos de nulidad que presentó en la primera jornada, rechazados por el TOC pero que seguramente elevará a otras instancias, el abogado había dejado ver poco y nada de su estrategia. En esa escasez se vislumbraron, sin embargo, dos líneas

La primera: preguntar a los testigos si consumieron medios de comunicación tras los hechos, para dejar sentada la idea de que los reconocimientos podrían estar influidos por las imágenes. La segunda: cuestionar las maniobras de RCP ejercidas sobre Fernando. La declaración del forense que hizo la autopsia complicó a esta última: Diego Duarte dijo que el joven murió «instantáneamente por golpes multidireccionales» y que no había posibilidad de sobrevida.

Dentro de ese escenario, la orientación de Tomei es un misterio. El abogado cruza pocas palabras con la prensa, y ante los micrófonos refiere que hay que esperar a los alegatos. Con una defensa unificada, parece difícil que se incline a desligar responsabilidades de algunos de los acusados o achacarlas solo a otros para lograr penas diferenciadas

Tal vez brinden nuevas pistas las declaraciones de sus testigos, que comienzan este lunes con la aparición de Alejo Milanesi y Juan Pedro Guarino, los jóvenes sobreseídos en la causa. Mientras tanto, queda lo único que mencionó el abogado en sus lineamientos de defensa: «Nos amparamos en el principio de inocencia, los acusadores no podrán probar el hecho tal cual fue descripto e imputado».   



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