martes, febrero 7

Juan Grabois agredió a una trabajadora de la propiedad de Joe Lewis en el acampe que mantiene junto a piqueteros K en Lago Escondido


La mujer filmaba la llegada de personal del magnate a la zona donde se instalaron los protestantes y al dirigente social que reaccionó y le pegó un manotazo para tirarle el celular. El video.

La tensión en el Lago Escondido tuvo otra escalada por la reacción violenta de Juan Grabois, que lidera un acampe de piqueteros K y su fuerza Patria Grande en la orilla, a metros de la mansión del magnate inglés Joe Lewis, propietario de las tierras.

Es que en la noche de este martes, trascendieron videos en el que se ve al dirigente social, alterado, por lo que parece la llegada de personal del empresario en auto y con la policía, y al notar que era filmado por una trabajadora, le pegó un manotazo que hizo que el celular de la mujer cayera al suelo.

Bajo el argumento de que la zona es «tierra pública», Grabois llegó este martes a la zona en conflicto en Río Negro con un grupo de entre 70 y 100 militantes piqueteros K y montó un acampe en terrenos que son de Lewis.

Según supo Clarín, la comitiva protestante habría violentado candados de entrada a la propiedad para avanzar unos 16 kilómetros hasta la orilla del Lago Escondido que da a la residencia privada del magnate.

Por la secuencia filmada, ya cuando caía el sol en la zona, llegaron al lugar un remolque todoterreno, autos particulares y hasta al menos un patrullero. El arribo produjo las reacciones de los piqueteros de Grabois que se acercaron a la fila de vehículos, mientras se lo notaba al dirigente enfurecido por la aparición del personal de Lewis con la policía.

Los militantes K intentaban que Grabois se alejara de la zona -tal vez por miedo de que el arribo implicara algún tipo de detención- pero el dirigente cercano al Papa Francisco continuaba atropellándose para avanzar hacia los vehículos.

Ya a pie, varias personas filmaban la situación, entre ellas la mujer que al acercarse a Grabois -sin mediar palabras- recibió el manotazo que hizo que se le cayera el celular y se desatara un tumulto con gritos y abucheos cruzados entre unos y otros.

Al dirigente social que oscila entre pertenecer al Frente de Todos y criticarlo con dureza se lo escucha apenas decir un sinnúmero de veces «salí, salí, salí». Pero su reacción intempestiva sorprende hasta a la mujer que filmaba callada, que atina a responderle: «Ehhh, ¿qué te pasa?». Y luego distintas personas intervienen para apaciguar la situación.

Juan Grabois, en el instante previo a agredir a una mujer que lo filmaba en Lago Escondido. Captura de video


Juan Grabois, en el instante previo a agredir a una mujer que lo filmaba en Lago Escondido. Captura de video

La secuencia también fue captada desde otra perspectiva, más alejada y en la que se ve la reacción violenta de Grabois aún más nítida.

Más temprano, el propio Grabois se había hecho filmar frente a la casa de Lewis para destacar que su irrupción en la zona era «una acción de resistencia no violenta». «No hemos tenido ninguna disputa ni obstáculo en el camino», se ufanaba en su propio video. Algo pareció alterarlo luego.

En el mismo, también advertía que la toma con acampe era «por tiempo indeterminado».

El acampe liderado por Juan Grabois

El dirigente social Juan Grabois, junto a un grupo de entre 70 y 100 personas, muchos de la fuerza Patria Grande, ingresaron a Lago Escondido, la propiedad de Joe Lewis, y alcanzaron las costas del lago a metros de la mansión del empresario inglés.

Una vez adentro del sector urbanizado desplegaron carpas, entre otros elementos para instalarse. Aducen que las tierras «son públicas». En este momento se encuentran rodeando la enorme casa que, según cuentan en la zona, costó más UDS 8 millones y posee colecciones de arte en su interior.

El acampe de Juan Grabois y sus militantes en la propiedad de JoeLewis en Lago Escondido.


El acampe de Juan Grabois y sus militantes en la propiedad de JoeLewis en Lago Escondido.

Los militantes se ubican entre la parte posterior de la mansión y el lago ubicado a pocos metros. Algunos de ellos, incluso, comenzaron a pedir agua caliente y hasta baños químicos a los empleados del lugar. Se estimaba que hay unos 300 trabajadores dedicados a diversas labores en la zona.

Testigos indicaron que había decenas de personas orinando afuera de la mansión, caminando por la propiedad privada y pescando en el lago. Además iniciaron un acampe que, hasta donde se sabe, no tiene fecha de finalización.

DS-ES

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