sábado, agosto 13

Julio Ricardo Villa: «La Selección Argentina es mejor que Brasil» | El campeón del mundo en 1978 habló con Líbero



Cada vez falta menos para el Mundial de Qatar 2022. A cuatro meses del inicio del evento deportivo más importante del mundo, Julio Ricardo Villa, ex campeón del mundo, analiza el presente del seleccionado comandado por Lionel Scaloni.

“La Selección Argentina es mejor que Brasil. Hoy, no veo a la Verdeamarela tan fuerte. Somos mejores que ellos y candidatos seguros”, afirma el ex mediocampista que se consagró en el único mundial organizado en nuestro país.

“El seleccionado nacional tiene muchos jugadores de calidad y con buena técnica. Otras veces hemos llegado a los mundiales con muchas dudas y con problemas extrafutbolísticos, pero para Qatar ’22 el grupo está fortalecido y teniendo al mejor del mundo, las esperanzas son mayores”, remarca el oriundo de Roque Pérez, provincia de Buenos Aires.

Julio Villa integró el plantel argentino de 22 futbolistas campeones del mundo en 1978. Cada uno de ellos fue una pieza clave para que la Selección nacional se hiciera fuerte en casa y consiguiera ganar por primera vez un Mundial. Algunos tuvieron la posibilidad de participar en una mayor cantidad de partidos. Otros jugaron un poco menos, pero cada vez que les tocó ingresar dejaron su sello para alimentar un poco más ese sueño que finalizó de la mejor manera.

Villa actuando en el Mundial de 1978.

“Tener la medalla es algo sensacional. Tengo algunos compañeros que no les tocó jugar, pero igualmente son campeones del mundo. A los que fueron titulares les digo: ‘Ustedes, son más campeones que yo’”, resalta el hombre de 69 años.

Villa, pese a su enorme talento, apenas pudo ingresar en dos encuentros de esa Copa: en la victoria 2-0 ante Polonia y en el empate sin goles frente a Brasil. Y si bien a él le hubiese encantado sumar más minutos, valora muchísimo el hecho de haber formado parte de aquel plantel comandando por César Luis Menotti.

“El fútbol fue mi pasión y haber llegado a disputar una Copa del Mundo y después ganarla, a pesar de que me hubiese gustado participar un poco más, es único y especial”, remarca.

Tras ingresar en el complemento ante Polonia y Brasil, Villa no entró en la goleada ante Perú y no fue convocado para la gran final ante Holanda, por lo que ese día ni siquiera pudo acercarse a la Copa.

“Me quedé en el palco y no pude ni ingresar al campo de juego porque se llenó de hinchas. Recién hace un año o dos pude tocar la Copa que ganamos en 1978”, revela en un mano a mano con Líbero.

El ex jugador se desempeñó en Inglaterra.

–¿Por dónde anda Julio?

–Estoy en Roque Pérez, es mi lugar en el mundo y mi identidad. Desde 1990 estoy instalado aquí. Tengo a mis amigos, a mi familia y el campo que es mi refugio.

–¿A qué se dedicó luego de dejar el fútbol?

–A la ganadería. Me crié en el campo, desde chiquito, y viví todas las vivencias infantiles. Mi juventud está ahí y me gusta estar al lado de una vaca, vivo de esto. Lo poco o mucho que gané, lo invertí en el campo. Es lo que hago, no es muy sacrificado, pero me gusta mucho.

–¿Pudo acomodarse económicamente?

– Sí, vivo tranquilo. Cuando jugaba al fútbol no sabía hacer otra cosa y eso es un tema. Hoy, estoy tranquilo y es un placer. Hay muchos ex compañeros que pasan por algunas necesidades económicas. Llegar a viejo y no tener un buen pasar económico es un tema difícil de manejar.

–¿La AFA les tendió una mano a los campeones del mundo?

–Sí, Julio Grondona, el ex presidente de la Asociación, había determinado una cierta plata para un grupo reducido de futbolistas. Cuando asumió el actual mandamás, Claudio Tapia, abrió la brecha y lo hizo parejo para todos. Es una ayuda económica, pero lo que pasa es que la inflación le va ganando a los sueldos y termina siendo poco. De cualquier manera, estoy muy agradecido a Tapia por no marcar diferencias y meter a todos dentro de una misma bolsa, y de esta manera, darles una jubilación a todos los ex futbolistas.

–¿Por qué marcaba ese tipo de diferencias, Grondona?

–Porque algunos lo necesitaban más que otros. Julio era así. Tomaba determinaciones que eran difíciles de cambiarlas. Tapia es distinto. Nos ha tratado y trata a todos como campeones del mundo. Es un esfuerzo que hace la AFA, pero la inflación se va comiendo el bono de jubilación y habría que actualizar el valor.

El polémico partido ante los polacos en Rosario.

–¿Cómo observa a la Selección Argentina que comanda Lionel Scaloni?

–Es un equipo competitivo. Tenemos al mejor del mundo y está acompañado por un equipo de atrás, que es lo que necesita para no ser culpable únicamente de las derrotas. El seleccionado formó un muy buen plantel y no pretendo hablar de un futuro campeón del mundo, pero sí va a luchar por el título tan preciado. Estoy verdaderamente sorprendido de cómo Scaloni manejó el grupo, la verdad lo felicito.

–¿Es favorita a ganar la Copa del Mundo en Qatar?

–Sí, la Selección Argentina es mejor que Brasil. Hoy, no veo a la Verdeamarela tan importante. Somos mejores que ellos y candidatos seguros. El seleccionado tiene muchos jugadores de calidad y con buena técnica. Otras veces hemos llegado a los mundiales con muchas dudas y con problemas extrafutbolísticos, pero hoy esta fortalecido, y teniendo al mejor del mundo, las esperanzas son mayores.

–¿Ve alguna similitud de los mediocampistas actuales con los que estuvieron en el ’78?

–Son diferentes. Me gusta mucho la mitad de cancha, con De Paul, Paredes y Lo Celso. En el fútbol de hoy hay menos marca en el mediocampo, porque se juega con volantes de mucha técnica. De esta manera, se defienden a través de la pelota. No existe ese volante aguerrido como Américo Gallego, sino con más técnica. Argentina es un equipo, más Messi, y eso nos hace alegrar a todos, porque la Selección va a jugar en Qatar y tiene muchas chances de ganar ese título tan preciado desde mucho tiempo. Nuestro país es una fuente de grandes jugadores que se destacan en el mundo. Por distintos motivos, hemos conseguido dos títulos con mucho sacrificio y esfuerzo. Hoy, somos candidatos seguros, y eso es de acuerdo con los dos títulos que tenemos también.

–¿Cómo observa el proceso largo que lleva adelante Scaloni como entrenador?

–Me gusta que hayan apostado a un proceso largo. No necesitábamos cambiar de técnico a cada rato porque de esa manera se confunde al hincha, al jugador y al dirigente. La continuidad de Lionel como cabeza del grupo le hizo bien al plantel, ya que es un director técnico joven. Más allá de esto, tengo ilusiones porque Argentina siempre es candidata.

–¿Qué le generó que este grupo de jugadores haya ganado la Copa América 2021?

–Me impresionó como Scaloni manejó el grupo. Un día lo citó a Di María, otro día no, y en otros, lo llevó al banco. Hizo un manejo del grupo que nadie estaba capacitado para hacerlo. Todos pensábamos que «Fideo» era intocable en su momento, y terminó haciendo un gol importante, que nos dio la Copa América 2021. Aquel manejo me pareció novedoso en el entrenador, y terminó formando un grupo sin quejas ni protestas. Hoy, considero que el cuerpo técnico está consolidado.

Villa fue técnico de Defensa y Justicia.

–¿Qué recuerdos tiene de su paso por la Selección Argentina?

–Soy un agradecido por haber vestido la casaca albiceleste. El fútbol fue mi pasión y haber llegado a disputar una Copa del Mundo y después ganarla, a pesar de que me hubiese gustado participar un poco más, es único y especial. Tener la medalla es algo sensacional. Tengo algunos compañeros que no les tocó jugar, pero igualmente son campeones del mundo. A los que fueron titulares les digo: ‘Ustedes, son más campeones que yo’, jaja. 

–¿Conserva la medalla?

–Si, es un trofeo único, que no es fácil conseguirlo. No la tengo en mi casa, sino en una caja de seguridad, y eso me da tranquilidad, aunque a veces me pregunto ‘¿para qué tengo la medalla, si la conservo en un banco?’. La tengo escondida y no la disfruto. A veces me dan ganas de no tenerla, directamente.

–¿Por qué?

–Para qué tenerla si no la puedo tocar. Uno no sabe cuál es la decisión correcta. Si tenerla en un banco a escondidas o no contar con ella; pero no custodiarla ya es una tranquilidad.

–¿Qué recuerda del aquel enfrentamiento ante Polonia en la Copa del Mundo?

–Me pidió Menotti que cuide la pelota, darle circulación, generar juego a través de la misma, y eso era lo que podía aportarle al equipo. No era un futbolista sacrificado, más bien, uno que participaba con el balón en los pies y gambeteaba, que era una opción válida. El «Flaco» me decía: ‘Julio, vaya al área y tire un caño ahí, a ver si se anima’. Llegar al área era un objetivo básico, porque era el lugar más seguro para un delantero que puede hacer de las suyas. Hoy, el futbolista recibe la pelota y mira para atrás. En mi época, había que ir para adelante, porque para ganar hay que hacer goles.

–Luego del triunfo frente a los polacos, ¿pensaban que eran firmes candidatos al título?

–En aquel entonces, el objetivo era llegar a la final. Recuerdo que había bastante diferencia en dinámica con el fútbol europeo con respecto al sudamericano, que siempre tuvo esa técnica. Pero no pensábamos en el título, sino en llegar al partido decisivo. Y una vez que estás ahí, existen circunstancias fortuitas que te hacen ganar o no. Me acuerdo de un tiro en el palo de un holandés faltando muy poco para el final del encuentro, eso hubiera cambiado totalmente nuestra historia. Sabíamos lo que teníamos que hacer, y estábamos convencidos y creídos de lo que podíamos dar.

–¿Fue un título indiscutido para la Selección Argentina?

–Sí. Futbolísticamente, sí. No hablemos del contexto sociopolítico que tenía el país en ese momento. Con mis compañeros pensábamos que éramos futbolistas y estábamos ante un objetivo importantísimo. Fuimos justos ganadores, no tengo dudas. Luego, podemos discutir el contexto en el cual nos tocó jugar, pero era totalmente ajeno a esas circunstancias que ojalá no vuelvan nunca más.

El esfuerzo de Villa en el duelo mundialista ante Brasil.

–¿Sintieron la presión del contexto político que atravesaba el país?

–Estábamos custodiados todo el día. Llegábamos a la concentración, nos íbamos y los soldados nos revisaban los bolsos. Cuando entrábamos, nos trataban igual que a todos y era algo natural en ese momento. Era una situación realmente incómoda.

–¿El 6-0 a Perú fue normal o existió algo raro?

–Hasta ahora escuché 250 mil opciones y cada uno puede pensar lo que quiera. Si hubo algo extrafutbolístico relacionado con nosotros, lo lamento, el fútbol no tendría que estar en esas dudas. Luego, nos tocó enfrentar a Brasil y fue el peor partido de Argentina durante el certamen. No pude cambiar absolutamente nada al ingresar en el complemento. Los clásicos con los brasileños siempre son diferentes, tienen un sabor especial.

–¿Pudo tocar la Copa del Mundo?

–No, en su momento no la toqué, porque post final no pude ingresar al campo de juego, ya que tuve que ver el partido en un palco del Monumental. Me quedé en el palco y no pude ni ingresar al verde césped, apenas pude bajar al vestuario local. Se llenó de hinchas el campo. No había plateas ni lugares en banco de suplentes disponibles. Recién hace un año o dos pude tocar la Copa que ganamos en 1978.

–¿Cuánto dinero cobraron por ser campeones del mundo?

–Muy poco, comparado a lo que se gana hoy. Lo que cuesta un departamento de 2 ambientes en un barrio no caro. La AFA nos dio 25 mil dólares por ese título. Una suma bastante irrisoria comparado con lo que mueve el fútbol hoy. Además, teníamos una empresa, que nos proporcionaba los botines, que sumó 15 mil más. En total, 40 mil dólares.

–¿Se le da la misma importancia al título ganado en 1986 que al de 1978?

–No, y algunas veces se discute bastante esa situación. En 1986, ganar el título de visitante tiene un premio extra, pero ganarlo por primera vez también tiene su mérito.



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