sábado, febrero 4

la leyenda de los Redondos, su enfermedad y su fanatismo por Messi


Un día como hoy, hace 74 años, en Paraná, provincia de Entre Ríos, nacía Carlos Alberto Solario. Para todos, el Indio. 

Para más datos, co-líder, fundador -junto a Skay Beilinson y La Negra Poli- de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, acaso el fenómeno social más masivo dentro de ese ecosistema etiquetado como rock nacional.

A lo largo de una década y media, la banda dejó para siempre, discos históricos como Gulp! (1985), Oktubre (1986), Un baión para el ojo idiota (1988), ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado (1989), La mosca y la sopa (1991), Lobo suelto / Cordero atado (1993), Luzbelito (1996), Último Bondi a Finisterre (1998) y Momo Sampler (2000).

Allá lejos, en La Plata, nacía la banda de Patrio Rey.


Allá lejos, en La Plata, nacía la banda de Patrio Rey.

De esa cantera pródiga en sentencias dignas de grafitis y/o remeras estampadas (gran ejemplo: El lujo es vulgaridad) surgen temas clásicos con la firma -y la voz- de Solari: desde Todo un palo hasta Música para pastillas, pasando por Un angel para tu soledad, sin olvidar, claro, Ji Ji Ji, cumbre del pogo nacional como es sabido.

74 velitas soplarás

A propósito de hacerse grande y de las 74 velitas que habrá de soplar por su cumple, reflexionaba el Indio por estos días:

«Los jóvenes no piensan en esas cosas, empezás a pensarlas después de los 60 y pico. Y yo ni eso. Me sentí el pibe metálico —¡invulnerable!— hasta que apareció la enfermedad.

«Sólo pensaba la muerte en términos poéticos, como un personaje más de este asombro transitorio que es la vida. Esta vida es una obra que parece haber sido hecha por alguien que no tenía la lucidez que se supone que un dios debe tener.

«Por ahí dijo: ‘¡Que ruede la bola!’ y todos fuimos detrás. O capaz que no cabe la queja porque el tipo no nos prometió nada, o sólo le prometió algo a un grupo o a un viejo que había hecho el esfuerzo de subir la montaña.

El 'Indio" y Skay, cuando juntos eran los Redonditos de Ricota y parían piezas como "Quema el celo" y "Rock de las abejas".


El ‘Indio» y Skay, cuando juntos eran los Redonditos de Ricota y parían piezas como «Quema el celo» y «Rock de las abejas».

«En los hechos, 74 es lo mismo que 72. Lo único que progresa es la enfermedad de mierda que tengo, pero bueno. Era lógico. No sirvo para viejo, pero no queda otra que comerme el sapo. O el sapo terminará comiéndome a mí, más bien«, le respondió al escritor y periodista Marcelo Figueras (su biógrafo), en un excelente y extenso reportaje en el portal El cohete a la luna.

Allá lejos, en La Plata

Así como decimos Vilas y automáticamente pensamos en Mar del Plata aunque el Gran Willy sea porteño de nacimiento, con el Indio pasa igual: nació en Entre Ríos pero basta mentarlo para asociarlo a La Plata, y es que desde muy chico se instaló en la ciudad de las diagonales. Al terminar el secundario, ingresó al instituto de Bellas Artes, en el que aprobó algunas materias pero fue expulsado un año más tarde.

Como frontman de los Redondos se cansó de vender discos, llenar estadios y hasta colapsar ciudades del interior… Y desvinculado de Patricio Rey, llegó su etapa solista. Fundó Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, banda con la que editó cuatro discos de estudio: El Tesoro de los Inocentes (2004), Porco rex (2007), El perfume de la tempestad (2010) y Pajaritos, bravos muchachitos (2013).

Su última presentación en vivo fue el 11 de marzo de 2017 en Olavarría, recital que tuvo el saldo trágico de dos muertos y decenas de heridos. En el plano personal, confirmó en 2016 que padece la enfermedad de Parkinson.

El amor popular, expresado en esta escultura hecha con chatarra reciclada, en La Matanza.


El amor popular, expresado en esta escultura hecha con chatarra reciclada, en La Matanza.

Un pedazo de vida

Contó su vida en Recuerdos que mienten un poco, la excelente biografía escrita en colaboración con (otra vez) Marcelo Figueras, donde entre otras cosas reflexiona sobre cómo es ser venerado por millones de fans.

“Yo tengo la suerte de que el público de Los Redondos haya proyectado sobre mí ciertas destrezas o aptitudes. Ha pretendido de mí cosas -con respecto a la honestidad, por ejemplo- que, si yo tuviese que reivindicar en un examen, probablemente no aprobaría.

«¿Qué pruebas tienen? Son necesidades de la gente, que precisa de algún muñeco que se calce ese chaleco. La ventaja que tiene eso es que te da permiso para ser mejor. Cuando la gente te da ese permiso y no lo aprovechás, sos un boludo. No cuesta tanto ser honesto cuando hay tanta gente a favor de que lo seas”.

“A veces me parece que lo mejor sería irse de acá sin levantar polvareda. Uno no debería competir nunca con el personaje, al menos mientras el personaje está vivo”, le dice a Figueras hacia el final del libro, sin eludir la sombra de la parca acechando… “No se confundan. Aun cansado y enfermo, yo no soy un artista dedicado al entretenimiento”.

El rock hoy

Una charla con el Indio, sobre todo considerando que no es de hablar seguido, no puede eludir su pensamiento acerca de la escena rockera actual… cada vez más ¿amenazada? por el avance trapero…

«En el rock eso no ocurre desde hace años. El rock ya no significa nada, medido por lo que significó -responde-. Han pasado otras cosas, las que surgen ahora, que se verá cuánta duración tendrán, cómo se proyectarán al futuro. Está bueno que Wos haya empezado a sonar con una banda atrás.

«Me gustó lo que hicieron Bizarrap y Apai (Gaspar Benegas, uno de los Fundamentalistas) con Ji ji ji, estuvo bueno. Lo importante es que los artistas de verdad no se resignen a ser cultores de un género. Yo quiero ir con la ola, no quiero quedarme haciendo blues. Me gusta ir surfeando la cultura, con la música y con todo lo demás».

"¡No faltó ningún extra! Para mostrar una multitud parecida en 'El señor de los anillos', Peter Jackson tuvo que sacarle humo a las computadoras", se ríe el Indio acerca de los multitudinarios festejos por la conquista del Mundial de Qatar. Foto: Andrés D'Elia


«¡No faltó ningún extra! Para mostrar una multitud parecida en ‘El señor de los anillos’, Peter Jackson tuvo que sacarle humo a las computadoras», se ríe el Indio acerca de los multitudinarios festejos por la conquista del Mundial de Qatar. Foto: Andrés D’Elia

Indio Mundial

Quizás sorpresa para muchos, desde su cuartel general en Parque Leloir, Solari también se sumó a la gran mayoría de argentinos que, a lo largo de un mes, vivió pendiente de Messi y de cómo llegábamos al final feliz de esa película de suspenso que fue el Mundial de Qatar.

«Vi una alegría generalizada. Reunió una multitud incomprensible. Un gentío demencial para nuestros parámetros, pero que también lo hubiese sido en cualquier otro lugar del mundo. Una magnitud épica y epopéyica. ¡No faltó ningún extra! Para mostrar una multitud parecida en El señor de los anillos, Peter Jackson tuvo que sacarle humo a las computadoras. (Ríe.) ¡Una locura!», dice en la nota de El cohete…

«Me parece lindo, este quilombo. Me emocioné mucho, el otro día. Percibí la polenta de un grupo de pibes que tiene hambre de justificarse la vida, con objetivos claros. Así se puede. Porque estaban unidos. Un grupo humano que tenía un proyecto que alentaba desde las entrañas. Ahí tenés la clave. Si no hay emoción, no pasa nada.

"Y eso que a Messi vivieron bardeándolo por ser 'pecho frío'… El 'pecho frío' se comió el campeonato", sentencia sobre Lio.


«Y eso que a Messi vivieron bardeándolo por ser ‘pecho frío’… El ‘pecho frío’ se comió el campeonato», sentencia sobre Lio.

«¿Messi pecho frío? Se comió el Mundial»

«Y eso que a Messi vivieron bardeándolo por ser ‘pecho frío’… El ‘pecho frío’ se comió el campeonato. Lo vi jugar con un alma invencible, delante de quien fuese. Tenía que ser el capitán, no sólo en términos futbolísticos, y se lo bancó. Y aun así fue dramático.

«El coreano Par Kin Son es mi enemigo»

Franco, como siempre, en la nota tampoco eludió el tema de su enfermedad… «Para un tipo de la psicodelia como yo, la muerte no significa nada. Pero mientras estás vivo, hay que vestir la dignidad, también. Hay que ser y parecer. Y cuando tenés dificultades para caminar, se empieza a poner feo.

«Estas enfermedades duelen todo el tiempo, molestan, tenés que luchar para que te dejen hacer algo. Hay un momento en que la elegancia del espíritu no se lleva bien con la elegancia del cuerpo.

«Y aunque nadie de afuera tenga derecho a reclamarme una postura digna, yo sí tengo derecho a reclamármela a mí. Todo lo que obstaculiza eso es mi enemigo.

El coreano Par Kin Son es mi enemigo. Todos los días me está jodiendo. Por el momento todavía puedo hacer algunas cosas que me permiten abstraerme. Pero ya no tengo el criterio de eternidad propio de los jóvenes, cuando podías postergar, procrastinar, y eso te hacía eterno. Ahora no puedo postergar nada».

Por último, feliz cumple, Solari.

Mirá también



Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *