martes, febrero 7

Macron no acepta cambios a la reforma de pensiones neoliberal | Quiere aumentar la edad jubilatoria de 62 a 64 años en Francia



El Gobierno francés lanzó este lunes una advertencia a los organizadores de las protestas contra su reforma de pensiones, a la que se oponen de forma unánime todos los sindicatos, cuando algunos de sus líderes piden endurecer las acciones cortándole la luz a funcionarios que aprueben la reforma. “No todo es aceptable», dijo en rueda de prensa el ministro de Trabajo, Olivier Dussopt, al término del Consejo de Ministros que aprobó el proyecto de reforma.

El argumento para la reforma previsional es la necesidad de retrasar la edad mínima de jubilación de 62 a 64 años por el déficit de entre 10.000 y 15.000 millones de euros anuales que pasaría a tener el sistema en 2030 por el aumento de la expectativa de vida (equivale al 3 % del gasto total en pensiones). También se plantea que en cuatro años se requieran 43 años de aportes –y no los 42 actuales– para cobrar la pensión a su máximo valor en relación al sueldo.

Sindicatos en pie de guerra

En declaraciones al canal BFMTV, el secretario general de la Federación de Energía y Minas de la CGT, Sébastien Manesplier, afirmó hoy que «la huelga está bien pero no basta» y hacen falta «acciones que tengan impacto». Los sindicatos organizaron una jornada de huelgas y manifestaciones el pasado jueves con entre uno y dos millones de personas en la calle, y convocaron a otra para el 31 de enero. Una de las consignas callejeras decía: con Macron ya no tendremos una vida de trabajo sino una muerte trabajando”

El ministro de Trabajo Dussopt les respondió que algunas cosas de las que se habla, no entran dentro de «una acción militante reivindicativa, sino que pueden ser delito». El presidente Emmanuel Macron pretende desplazar el debate hacia el Parlamento, donde la situación le resulta más favorable, y por eso se guarda un cierto margen de maniobra para introducir cambios limitados. 

El Ministro de Trabajo no cede

El titular de Trabajo insistió en que ya han cedido en «muchas demandas» y se refirió al aumento en las pensiones más bajas hasta el 85 por ciento del salario mínimo –1.200 euros al mes– para quien haya cubierto el periodo de aportes completo (esto abarca a 200.000 de los 800.000 futuros jubilados). Y agregó que «nuestro objetivo es volver al equilibrio (financiero) a partir de 2030» y «el retraso de la jubilación es lo que lo permite«, de forma que «renunciar a ese punto sería renunciar al equilibrio».

Para intentar luchar contra la baja tasa de empleo que sufren los trabajadores de entre 55 y 64 años, el proyecto de Macron prevé crear un índice de edad que estarán obligadas a publicar las empresas de más de 300 empleados. Dussopt confirmó que las compañías que no publiquen ese índice aclarando la presencia de trabajadores de más de 55 años, tendrán una sanción financiera.

El Gobierno francés está dispuesto a aceptar algunos ajustes en su proyecto de reforma de las pensiones, a condición de que se pueda mantener el objetivo del equilibrio financiero en 2030, pero no cederá en retrasar la edad mínima de jubilación. «Nuestro objetivo es volver al equilibrio desde 2030», subrayó el ministro de Trabajo. Desde la oposición de izquierda y sindical se argumenta que el equilibrio se debe lograr aumentando los aportes patronales o la carga impositiva empresarial.

El Gobierno se apoya para justificar su reforma en las estimaciones del Consejo de Orientación de las Pensiones (COR), un organismo público independiente que prevé que, sin cambios, el régimen actual va a entrar en números rojos.

La reforma del sistema de pensiones, impopular entre los franceses, dará este lunes un primer paso hacia su aprobación con la prevista adopción del texto por parte del Consejo de Ministros de Francia.

Macron muy firme

A pesar de la protesta en las calles –una huelga y dos manifestaciones en el espacio de cuatro días– el Ejecutivo sigue firme. En la Asamblea Nacional el proyecto tiene la férrea oposición de la izquierda y la ultraderecha. El partido del presidente Emmanuel Macron, que perdió la mayoría absoluta en junio de 2022, espera sacar adelante el proyecto antes del final del verano gracias a los votos de los conservadores Los Republicanos. El Ejecutivo del liberal Macron esgrime que el régimen de jubilación actual es «deficitario y no tiene perspectiva de mejora a medio plazo», un argumento refutado por los sindicatos y partidos de izquierda.

Recientes sondeos muestran que los franceses se oponen mayoritariamente (en torno a dos tercios) a la reforma concreta, aunque una buena parte reconozca la necesidad de cambiar el sistema.

«Deseo que el gobierno con los legisladores (…) puedan trabajar el texto y ajustarlo», indicó el domingo el presidente Macron, quien llamó a «avanzar» porque ya hubo cambios desde la extensión de la vida laboral hasta los 65 años que había propuesto en campaña electoral, que ahora será 64.

La edad de jubilación en Francia es una de las más bajas de Europa y de modificarse, se acercaría a los 65 años de España o los 67 de Dinamarca.





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