martes, febrero 7

¿Por qué necesitamos tanto a Barenboim?


Causó conmoción y tristeza el nuevo anuncio del talentoso director, que hoy viernes comunicó su renuncia a la dirección musical de la Ópera Estatal de Berlín debido a persistentes problemas de salud.

La música, por su condición intraducible, se beneficia de personalidades como la de Daniel Barenboim, una figura emblemática capaz de proyectarla con potencia y conectarla también con otros ámbitos de la vida, más allá de la sala de conciertos, con la educación, lo social y lo político.

En una época en que el valor de la música en la sociedad está en declive y la educación musical empobrecida, personalidades artísticas de carisma mundial como Barenboim, que defienden su importancia en el desarrollo intelectual y humano, se vuelve necesario e imprescindible.

Daniel Barenboim, a cuatro manos con Martha Argerich en 2016. Foto: Pedro Lázaro Fernández


Daniel Barenboim, a cuatro manos con Martha Argerich en 2016. Foto: Pedro Lázaro Fernández

Superar fronteras haciendo música

En la vida musical, sostiene el maestro, se experimentan las relaciones entre lo individual y lo colectivo. Son muy pocas las figuras como Barenboim, resultado de una fuerte educación humanista, que logran trascender fuera de su ámbito.

Su profunda convicción de que la música es uno de los elementos más importantes de la existencia humana, de que enseña a vivir en la sociedad, se materializó en hechos concretos.

Daniel Barenboim en 2005, cuando presentó la West-Eastern Divan Orchestra en España. Foto: Reuters


Daniel Barenboim en 2005, cuando presentó la West-Eastern Divan Orchestra en España. Foto: Reuters

Creó una fundación y una orquesta, West-Eastern Divan, para promover la cooperación entre jóvenes músicos de Israel y los países árabes. La idea de superar fronteras haciendo música juntos fue desarrollada junto a Edward W. Said, filólogo especializado en literatura.

La primera vez que Barenboim presentó su extraordinaria apuesta musical en nuestro país, año 2005, hizo una declaración más que elocuente cuando terminó el último concierto de la gira en el Colón.

“Cada uno de estos músicos que están acá conmigo tienen mucho coraje, porque estos músicos vienen del Líbano, de Siria, de Palestina, están muchos años delante de la opinión pública de sus respectivas países. Y acá están, tocando juntos, no porque aceptan el punto de vista del otro, sino porque lo respetan”.

La “Academia Barenboim Said” en Berlín es la materialización de otra de sus obsesiones por fortalecer la educación musical. La fundación de la Academia en 2012 elevó el proyecto a un nuevo nivel y, financiados por el Estado federal de Alemania y donantes privados, inauguró la universidad que combina educación musical con cursos universitarios para músicos árabes e israelíes.

Aferrarse a la música

“¿Qué nos puede dar la música? ¿Qué debemos hacer para alcanzarlo?”, pregunta Barenboim en una de sus muchas series dedicadas a la divulgación que pueden verse en Internet, y su respuesta fue la siguiente: “Considero muy importante que se escuche música con total concentración».

Daniel Barenboim, frente al Teatro Colón en 2015. Foto: Fernando de la Orden


Daniel Barenboim, frente al Teatro Colón en 2015. Foto: Fernando de la Orden

Y agregó: «Cuando la música comience, aferrémonos a la primera nota que escuchemos, y no empecemos a pensar en cosas como nuestra madre, novia, lista de compras, ni en lavar los platos. Aferrémonos a la primera nota y emprendemos un vuelo con la música que dure hasta la última nota. La cantidad de placer será absolutamente único… siempre que nos brindemos por completo a ella. Hay que tener la voluntad de sujetarnos con nuestros oídos a la música”.

Barenboim se entregó por completo a la música, vivió en y a través de ella, desde que debutó internacionalmente como pianista a los 10 años, antes de convertirse en un destacado director de orquesta. Incansable en todos los frentes, su preocupación por acercar y ampliar el público de la música clásica fue y es una constante.

Por otro lado, el músico sostiene con firmeza la convicción de que el pensamiento racional es indisociable de la emoción, que en la música no es posible crear exclusivamente con la razón ni con la emoción, por eso puso el nombre de «Música y reflexión» a su festival, en el que incluyó figuras de la política y la cultura para debatir diversos temas guiados por la idea de aprender a pensar en y con la música.

Fuerte compromiso político

En 2013, el presidente alemán, Joachim Gauck presentó la Orden al Mérito de la República Federal Alemana al director musical de la Ópera de Berlín, Daniel Barenboim. Foto: EFE


En 2013, el presidente alemán, Joachim Gauck presentó la Orden al Mérito de la República Federal Alemana al director musical de la Ópera de Berlín, Daniel Barenboim. Foto: EFE

Su actividad artística trascendió a un fuerte compromiso político, y personalidades de la política como la canciller Angela Merkel y el presidente del Bundestag Wolfgang Schäuble acompañaron a Barenboim en algunos de sus proyectos.

El músico les dedicó un agradecimiento, también al senador Klaus Lederer, después de su reciente comunicado donde anunció su renuncia a la dirección musical de la Ópera Estatal de Berlín debido a persistentes problemas de salud.

Le debemos a Barenboim no sólo algunas de las mejores interpretaciones que se puedan escuchar en la historia de la música sino su constante esfuerzo por cerrar la brecha entre el mundo de la música y el entorno cultural, social y político.

MFB

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