martes, febrero 7

Qué dice el libro sobre Alberto Fernández que genera preocupación en Casa Rosada


«Tenía dificultades para dormirse y para despertar. Podía levantarse con hambre a las diez de la mañana y pedir un bife de chorizo con papas fritas y huevo frito para desayunar, y quedarse tomando alcohol hasta altas horas de la madrugada, para estar al otro día con una resaca imposible, y volvía a demorar el cumplimiento de sus compromisos», dice el libro de la periodista Silvia Mercado, que genera preocupación en Casa Rosada.

Cuando la vocera Gabriela Cerruti anunció que el presidente Alberto Fernández iniciaría acciones legales contra el participante de Gran Hermano, Alfa, también dijo que iba a demandar «civilmente» a «una periodista que escribió que el Presidente es alcohólico, borracho y un adicto».

Sin mencionarla por su nombre, Cerruti se refería a Silvia Mercado, periodista del diario El Cronista y acreditada en Casa Rosada por la radio FM Jai, que publicó el libro «El Presidente que no quiso ser. Traiciones, vicios y secretos del último presidente peronista», editado por Planeta.

La portavoz presidencial luego aclaró que no iba a hacerle un juicio a la periodista. Y, en respuesta a las aseveraciones del libro de Mercado, aseguró que «el Presidente es abstemio, no toma alcohol, toma tónica de pomelo».

El libro de Mercado va un paso más allá. Afirma que Fernández le sería infiel a su esposa Fabiola Yáñez, situación que fue sugerida por la vicepresidenta Cristina Kirchner en su famoso discurso de julio pasado, cuando en simultáneo renunció el ministro de Economía, Martín Guzmán, y ella dijo: «Cualquiera puede leer mi celular, no sé si todos pueden decir lo mismo», recuerda Mercado en su libro.

«Su pareja y primera dama, Fabiola Yáñez, nunca encontró el lugar que -creía- se merecía. Y son infinitos los datos acerca de visitas nocturnas que recibió el Presidente en alguno de los chalets de la residencia de Olivos, en muchos casos con información que buscó precisar la mismísima Vicepresidenta», asegura Mercado.

Y agrega: «De lo que estoy segura es que fui de las primeras periodistas que se dio cuenta de que tenía una vida desordenada. Llegaba a la Casa Rosada al mediodía, nunca se presentaba a horario en sus actividades, estaba cada vez más gordo y los esfuerzos de su entorno para que adelgazara fracasaban ante cada intento. También era evidente que le dedicaba demasiado tiempo a las redes sociales en las madrugadas. Ninguna presidencia podía funcionar en semejante contexto».

Silvia Mercado, autora del libro "El Presidente que no quiso ser". Foto David Fernández.


Silvia Mercado, autora del libro «El Presidente que no quiso ser». Foto David Fernández.

Quizás uno de los temas más polémicos del libro es cuando la periodista Mercado sugiere que Alberto Fernández habría aceptado ser candidato a Presidente por un acuerdo con Cristina Kirchner para que le paguen 30 millones de dólares, ya que «Alberto estaba pasando por problemas económicos».

«De todos las teorías que circulan, hay una dominante, sobre la que no hay pruebas, porque ningún trato de estas características deja ninguna huella», plantea Mercado.

«A cambio de ‘trabajar’ de presidente, se le pagaría un adelanto al comenzar la campaña y al llegar al traspaso presidencial de 2023 se le pagaría el resto. Se comenta que, en total, serían 30 millones de dólares. Alberto buscó protegerse de una gran devaluación», asegura la periodista.

«Nadie de su entorno quiso hablar para este libro sobre el tema. Lo que aquí se publica fue, palabras más, palabras menos, la información dominante sobre la pregunta que más se hace en relación a Cristina y Alberto (¿qué acordaron?) y confirmada por una persona que trabajó en la transición de Macri a Fernández y ya no es funcionario», añade Mercado sobre esa extraña teoría, acerca de la cual no presenta herramientas para refutar o confirmar.

Ginés se despega del Gobierno

La periodista también menciona varios de los conflictos que atravesó el entonces ministro de Salud de Alberto Fernández, Ginés González García, de quien cuenta que fue su vocera en el año 2005 y ahora entrevistó para el libro, a quien le dedica dos de sus 15 capítulos.

Allí plantea que Ginés quería firmar el convenio con Pfizer por la vacuna contra el Covid, pero que «la presión de Cristina se hacía sentir» en favor de la rusa Sputnik.

«El ministro de Salud no estaba conectado con ese lado del mundo. Sus conocimientos y contactos provenían de los laboratorios occidentales a través de gran cantidad de vínculos, sobre todo con su compañero de la escuela secundaria, Hugo Sigman, el empresario que le trajo al Gobierno la mejor solución que tuvo a la mano, una vacuna de 4 dólares y fácil de transportar, desarrollada por la Universidad de Oxford y elaborada por el laboratorio AstraZeneca», asegura la periodista en su libro. 

También que el entonces ministro «decía que, dado el número de casos, era todavía innecesario» el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), cuando se decretó en marzo de 2020, pero que esa medida la tomó el Presidente «bajo la presión de (Axel) Kicillof y sus funcionarios».

Y que «el vacunatorio VIP fue una excusa para sacarse al ministro de encima, lo que Alberto Fernández pretendía desde hacía muchos meses», asegura Mercado.

Al final del libro, la periodista concluye que Cristina Kirchner «hizo todo lo posible por reconstruir su poder y sostener las columnas que se le iban derrumbando de a una, en medio de un contexto global dramático por la pandemia y su gran dificultad para comprender el mundo bajos las leyes elementales de la economía de mercado».

«En cambio, Alberto se dejó llevar por sus vicios y debilidades: su tendencia al alcohol, los placeres, los fármacos. Su inestabilidad emocional se profundizó, aunque nadie se anima a hablar en serio de este tema por miedo -razonable- a lesionar su autoridad presidencial».

«Como si solo buscara llegar a los cuatro años de compromiso para tomarse unas largas vacaciones exento de toda responsabilidad, a veces Alberto parece un hombre agobiado por su destino, sin vocación patriótica, apenas obsesionado por pasarla bien. Manipulador, intrigante, dedicado a perder tiempo (incluso a estar simplemente en la cama, haciendo nada), Fernández fue lo que Cristina quiso, pero incluso mucho menos».

«Claro que tendrá sus momentos. A veces se sentirá un prócer. Por lo que trasciende, la mayoría del tiempo actúa con cierto desdén, como si se sintiera incomprendido por el mundo que lo rodea. ‘Si me pierdo yo me encuentro. Si me caigo, me levanto. El secreto en esta vida es seguir cantando’, escribió en el estribillo de una canción, durante la pandemia», cierra su libro Silvia Mercado.  

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