jueves, octubre 6

Rusia anunció bombardeos en todas las líneas del frente en Ucrania y denunció torturas a civiles | La respuesta al contraataque relámpago lanzado por el Ejército de Kiev



Rusia afirmó este martes que está llevando a cabo bombardeos masivos en todas las líneas del frente en Ucrania y acusó a las fuerzas ucranianas de torturar y castigar a civiles en el territorio recuperado en el marco de su contraofensiva. Los ataques rusos se producen después de que sus fuerzas se vieran obligadas a retirarse de varias zonas del nordeste de Ucrania, sobre todo en la región de Jarkov, por el contraataque relámpago lanzado por el Ejército ucraniano. Frente a esta avanzada de Kiev, el Kremlin descarta por el momento la movilización general o parcial de su población.

Ataques en distintas direcciones

«Las fuerzas de aire y de artillería están llevando a cabo ataques masivos contra unidades de las fuerzas armadas ucranianas en todas las direcciones operativas», dijo el ministerio ruso de Defensa en su informe diario sobre el conflicto. También se lanzaron bombardeos de alta precisión en posiciones ucranianas en torno a Sloviansk y Konstantinovka, en la región de Donetsk, al este del país. 

A su vez, Moscú acusó al Ejército de Kiev de torturar a los civiles que habitan en los territorios retomados recientemente. El vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que la presidencia rusa contaba con informes procedentes de la región de Jarkov según los cuales «se están produciendo numerosas acciones punitivas, hay gente torturada y maltratada».

Rusia también denunció el martes lo que considera una «creciente parcialidad y politización» de la ONU por las críticas a Moscú desde su más alta instancia de defensa de los derechos humanos, mientras calla sobre violaciones cometidas por países occidentales.

Las fuerzas ucranianas lanzaron su contraofensiva a principios de septiembre, al parecer, tomando al Ejército ruso por sorpresa. Según las autoridades ucranianas, sus soldados recuperaron importantes franjas de territorio y ciudades como Izium, Kupiansk y Balakliya, en el nordeste; y unos 500 kilómetros cuadrados en la región de Jersón, en el sur. 

El Ejército ucraniano en la región de Jarkov ha recuperado desde el seis de septiembre más de 300 asentamientos y áreas que albergan a unas 150 mil personas, dijo la viceministra de Asuntos Exteriores, Ganna Maliar. El lunes, el presidente Volodimir Zelenski había asegurado que en septiembre sus tropas recuperaron seis mil kilómetros cuadrados bajo control ruso.

El jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, consideró que las fuerzas ucranianas están logrado progresos significativos. Aún así, Blinken agregó que «es demasiado pronto para decir exactamente adónde va esto. Los rusos mantienen fuerzas muy importantes en Ucrania, así como equipos, armas y municiones».

Rusia descarta una movilización

El repliegue ruso de la región de Jarkov puso sobre la mesa la acuciante falta de hombres en las filas del Ejército ruso que combate en Ucrania. El diputado crimeo del partido del Kremlin, Rusia Unida, Mijail Sheremet, aseguró este martes que sin la movilización general las tropas rusas no lograrán los objetivos que se marcaron cuando empezó la «operación militar especial» en febrero pasado.

Esa opinión es compartida por muchos expertos y blogueros militares rusos, mientras el líder checheno, Ramzan Kadirov, criticó los errores cometidos por los generales en el campo de batalla y se mostró dispuesto a enviar a diez mil hombres al frente. Los prorrusos destacaron que las fuerzas ucranianas en Jarkov eran ocho veces mayores que las rusas, que optaron por retirarse, dejando atrás combustible y equipos militares en manos del enemigo.

Según la prensa local el presidente Vladimir Putin considera que la mayoría de los rusos no están dispuestos a enviar a sus hijos a combatir en Ucrania. «En estos momentos no estamos hablando de esto», dijo al respecto Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin, durante su rueda de prensa telefónica diaria.

Un 70 por ciento de los rusos apoya en mayor o menor grado la campaña militar, a la que se opone un 18 por ciento, según el último sondeo oficialista. Mientras Ucrania interpretó el repliegue ruso de Jarkov como una gran victoria que le permitió recuperar miles de kilómetros cuadrados de territorio, el ministerio de Defensa ruso argumentó que su decisión buscaba reforzar sus posiciones en el Donbass. 

Reproche a los alemanes por las armas

El ministro ucraniano de Defensa, Oleksii Reznikov, dijo al diario francés Le Monde que la guerra entró a una nueva fase gracias a las armas occidentales. El gobierno ucraniano insistió en que Occidente le suministre armas más sofisticadas. Pero Alemania volvió a estar en la mira por no haberle entregado a Kiev los tanques Leopard que reclamaba.

«Ni un argumento racional de por qué no pueden suministrarse esas armas, solo temores abstractos y excusas», dijo el ministro de Asuntos Exteriores Dmytro Kuleba, después de que el jefe del gobierno alemán, Olaf Scholz, esquivara una pregunta sobre ese asunto el lunes, afirmando que Alemania no iba a actuar por cuenta propia en lo que respecta al abastecimiento de armas.

El líder alemán instó a Putin, en una llamada telefónica el martes, a «llegar a una solución diplomática lo más rápido posible, basada en un alto el fuego, la retirada total de las fuerzas rusas y el respeto por la integridad territorial y la soberanía de Ucrania».

Mientras, lejos del campo de batalla, los aliados de Ucrania siguen con la crisis energética derivada del cierre del grifo del gas ruso en la Unión Europea (UE). República Checa, que ostenta la presidencia de turno de la UE, convocó una reunión extraordinaria para el 30 de septiembre con el fin de buscar medidas de emergencia destinadas a frenar la escalada de precios de la energía.





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