viernes, enero 27

Sergio Massa quiere ser candidato y ya tiene una encuesta a medida



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La apuesta del ministro es bajar la inflación. Un consultor cercano testea cómo viene.

En el mundo de los consultores, a Hugo Haime se lo identificó en los últimos años como uno de los tres encuestadores más cercanos a Alberto Fernández. Los otros dos son Analía del Franco y Roberto Bacman. Se trata, en realidad, de analistas vinculados hace mucho tiempo al mundo peronista, kirchnerista… y massista.

Días atrás, Clarín accedió a un estudio de Haime que, entre otros, habría llegado a manos del ministro de Economía, uno de sus habituales clientes. Se trata de un estudio mensual «ómnibus» que elabora también para distintos gobernadores del PJ. Llama la atención una de las preguntas de la encuesta, a medida de los planes políticos de Massa.

La encuesta de Hugo Haime que hizo una pregunta a la medida de una candidatura presidencial de Sergio Massa.


La encuesta de Hugo Haime que hizo una pregunta a la medida de una candidatura presidencial de Sergio Massa.

Primero, el sondeo plantea un escenario clásico de PASO, sin Cristina Kirchner en la oferta, donde Juntos por el Cambio puntea con 35,9 puntos, con cinco candidatos (Larreta y Bullrich, los más votados, con 13,1% y 12,3%). El Frente de Todos aparece segundo, con tres postulantes y 32,4 puntos (Alberto 12,2% y Massa 12,1%, los más elegidos). Los libertarios de Javier Milei completan el podio con 19,7%.

Pero enseguida, el consultor pregunta: «¿Y si baja fuertemente la inflación a quién vota para Presidente?». Allí, el oficialismo sube a 37,5%, con el ministro de Economía liderando con 16,6%. Juntos por el Cambio baja a 32,7% y Milei se sostiene en 19%.

El speech de la gestión

Previsiblemente, en la oficina del ministro niegan cualquier vinculación con el estudio y se aferran al speech de la gestión. «Hasta abril la idea es sólo gestión. Así lo habló con los socios de la coalición y bajó línea a su equipo. Es cómo mejor le va. No está encuestando», respondieron ante la consulta de este diario.

La fecha de abril no es antojadiza. Massa adelantó en público que su objetivo es que el índice de inflación de ese mes arranque con un 3. Para entonces, la campaña ya estará lanzada y el ministro presume que una baja en los precios será la llave para confirmar su candidatura.

Se trata de un objetivo remixado: apenas asumió, aunque en privado, hablaba de un «4% para el verano» y un «2% en marzo-abril». Hasta ahora, los números en el rubro le sonríen hasta ahí: si bien alejó el fantasma de un estallido, los cuatro índices de precios que se anunciaron bajo su gestión fueron 7%, 6,2%, 6,3% y 4,9%. Venía de un 7,4% de Silvina Batakis. Los analistas económicos dudan que en diciembre y enero se sostenga la baja.

El otro frente complejo para Massa es el interno. ¿Cómo convivir con la pelea a fondo de Cristina y Alberto contra la Corte, los medios y la oposición sin salir dañado? ¿Cómo diferenciarse sin romper? ¿Cómo acompañar sin dejar los dedos marcados?

El ministro deja trascender su disgusto con la ruptura institucional que propone la vicepresidenta. Pero eso no implica que dirigentes que le responden harán un acto de rebeldía.

Cecilia Moreau, quien heredó su cargo en la Cámara baja, se alineó con la vice para intentar desobedecer la orden de la Corte para que asumieran los diputados en la Magistratura y ya avisó que todos los diputados de la Comisión de Juicio Político estarán alineados en el embate contra el Máximo Tribunal. Esto incluye algunos legisladores que, como la jefa de Diputados, responden en parte a Massa.

La jugada tiene su costo y no sólo ante la opinión pública: este revival de la grieta entorpece cualquier proyecto que el ministro intente pasar por el Congreso, como el nuevo blanqueo. La oposición ya avisó que, en estas condiciones, habrá que acostumbrarse a un Parlamento semi cerrado en el 2023.

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