febrero 21, 2024

La previa del debate presidencial cortó la siesta santiagueña | Cómo llegaron preparados los candidatos, el color, las chicanas que ya se tiraron



Fue un sábado atípico en la ciudad más antigua del país, con la proverbial costumbre de la siesta santiagueña borrada de la agenda y el ritmo de la ciudad alterado por un acontecimiento extraordinario: el primer debate presidencial, que tal como lo estipula la ley 27.337 se realiza en una capital provincial diferente cada vez. Dos lugares concitaron la atención especialmente en Santiago del Estero: primero, el aeropuerto, que en el arribo de los candidatos fue dotando de calor y color al evento de campaña –incluida una «guerra de cantitos» entre los equipos de Myriam Bregman y Javier Milei, que compartieron el mismo vuelo al mediodía–. Y luego el gran despliegue del Centro de Convenciones Forum, en el antiguo edificio de la Estación de Ferrocarriles Mitre, en el que trabajaron durante semanas unas cien personas montando toda la escena del debate, y adonde el sábado fueron llegando los candidatos –sin cruzarse entre sí– para hacer una prueba técnica de sonido, luces y cámaras. 

Preparados como para examen

El debate es el mayor evento de audiencias en toda la campaña, y la única oportunidad de un cruce mano a mano entre todos los candidatos. Reglado en todos sus detalles (tiempo y orden de exposición, posibilidad de derecho a réplica, quién hará a quién las preguntas cruzadas) deja un margen, sin embargo, para una cantidad de golpes de efecto, gestos, frases bien o mal colocadas o circunstancias del momento, que luego el recorte de las redes amplifica a favor y en contra de cada uno. Según el espíritu de la ley que lo creó, es deseable que la ciudadanía tenga la oportunidad, además, de escuchar argumentos y plataformas. Conscientes de esto, todos los candidatos se prepararon con intensidad en la previa, según contaron sus equipos a Página/12.   

A Massa lo recibió en el aeropuerto «Madre de Ciudades» una nutrida delegación de militantes de Gerardo Zamora al grito de «Presidente, Massa presidente» con una amplitud de banderas en las que hubo lugar hasta para las de la UCR (acaso un revival de los orígenes del mandatario santiagueño). Trajo la promesa de que en el debate anunciará quién será su ministro de Economía en caso de ganar (pica el nombre de Lavagna), y un esquema de puntos a resaltar, que van desde las recientes medidas de alivio post devaluación a su gestión en Tigre.

Lo acompañan Malena Galmarini, y parte del equipo con el que estuvo preparándose para este momento, integrado por su vocero, Santiago García Vázquez, el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos, el asesor catalán Antoni Gutiérrez Rubí, entre otros. Su compañero de fórmula, Agustín Rossi, llegará en un vuelo del domingo.

Arribo con ruido 

El arribo de Milei fue anterior, y más ruidoso aún: es que el candidato de extrema derecha, acompañado por su hermana Karina («el Jefe») y por la candidata a vice, Victoria Villarruel, coincidieron en el mismo vuelo con Myriam Bregman, Nicolás del Caño y el resto del equipo del Frente de Izquierda Unidad: Vanina Biasi, Christian Castillo, Alejandro Vilca, Gabriel Solano, Celeste Fierro, entre otros que participaron de la preparación previa para el debate. 

«Votá a Milei, soy liberal», comenzaron desde la derecha, ya en el embarque en Aeroparque. La respuesta llegó pronto por izquierda: «Como a los nazis, les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar». El ingreso al avión, en el que también viajaban asesores de Patricia Bullrich y el integrante del consejo asesor de la Cámara Nacional Electoral Ricardo Gil Lavedra, fue entre risas.

Al llegar, Milei fue consultado por su estado de salud, tras el falso rumor que corrió de su internación por el parate público de unos días y, sobre todo, la cancelación de la entrevista con la CNN. «Fue una operación sucia de Bullrich», acusan desde su entorno. «Falacias ad hominem, inventos de cosas falsas, berretas», respondió el candidato al llegar a Santiago. «Mirá cómo estoy, ¿cómo me ves?», argumentó al ser consultado por su estado de ánimo.

«Es falso que se guardó: el lunes hizo una caravana, el martes tuvo una reunión con el embajador de Estados Unidos, el miércoles se preparó para el debate, el jueves grabó un spot, el viernes se siguió preparando, el sábado viajó a Santiago del Estero», aseguraron desde La Libertad Avanza a Página/12. Y contaron: «Javier estuvo estudiando el contenido de cada módulo. No hizo simulacros ni tiene alguien que le haga coucheo desde las formas. Se preparó con los equipos técnicos que coordina Nicolás Posse«. El nombre del director de Proyectos en Aeropuertos Argentina 2000 en uso de licencia circula, además, como candidato a jefe de Gabinete de producirse un triunfo libertario. 

Otros «sparrings» que tuvo Milei para este debate: En Economía, Emilio Ocampo, el «gurú de la dolarización» que critica y relativiza la figura de San Martín en la historia. En Educación, la licenciada en Ciencias de la Familia por la Universidad Austral Sandra Pettovello, tercera en la lista de candidatos a diputados nacionales por la ciudad de Buenos Aires, y Martín Krause, a quien Milei respaldó y ratificó tras su comparación del Estado argentino con la Gestapo. Y en derechos humanos, Victoria Villarruel

Quién hace de Massa

En igualdad de condiciones, las y los candidatos con menor volumen de votos son los que tienen tal vez mucho para sumar en un espacio como este. Schiaretti fue el único que no llegó un día antes a la capital santiagueña, el ministro de Comunicación de Córdoba, Paulo Cassinerio, fue a la prueba de cámaras por él. Su exposición hará eje en lo que es su slogan de campaña: «hacer un país normal». 

«Myriam está trabajando sobre la base de algunas ideas fuerzas en cada tema, practicando que entre en el tiempo estipulado, y viendo las hipótesis de como se puede desarrollar el debate y las réplicas, tratando de pensar variantes», contaron desde el equipo de Bregman a este diario. Recortan como tema importante a plantear la cuestión del FMI: «todos candidatos que siguen la letra del Fondo, nosotros tenemos otro planteo», argumentan. 

Bullrich fue la última en llegar, casi a las 7 de la tarde. En el aeropuerto le preguntaron por la preparación previa, dado que trascendió que había practicado con Espert haciendo de Milei, Laura Alonso de Bregman, Lombardi de Massa. «No, nadie nuestro puede hacer de Massa, ¡no nos sale!», chicaneó. «Tengo la personalidad y lo que hay que tener para cambiar este país», tiró el slogan, y respondió a sus anchas sobre un tema que cae redondo en medio de la campaña: el escandaloso viaje en yate junto a una modelo en Marsella del ya renunciado jefe de Gabinete bonaerense Martín Insaurralde. Una inesperada escena que seguramente volverá a instalarse el domingo en el debate.



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