mayo 18, 2024

Dirigentes del radicalismo rompen la neutralidad y definen posiciones de cara al balotaje | Llaman a votar a Sergio Massa para defender la democracia



En un primer momento, con su declaración de «neutralidad», pareció que el radicalismo había logrado escapar al cisma que partió al medio Juntos por el Cambio y también al PRO. Pero, con el correr de los días, comenzó a quedar claro que, detrás del paraguas de la neutralidad, se escondían posiciones antagónicas. Sin decir que vota a Sergio Massa, Gerardo Morales cuestionó a Javier Milei. Sin anunciar que vota a Milei, Alfredo Cornejo criticó a Morales. Solo una senadora radical anunció abiertamente que dejaba de lado «el orgullo» y votaba al candidato de La Libertad Avanza. Del otro lado, doscientos dirigentes radicales rompieron con la lógica de esconderse detrás de la neutralidad y anunciaron que votarán por Massa como «el mal menor». Sostuvieron que no se puede ser indiferente cuando hay que defender la democracia.

La UCR se mueve, de esta forma, hacia dos polos: la mayoría parece inclinarse por rechazar a Milei, mientras que unos pocos acompañan la estrategia de Mauricio Macri y Patricia Bullrich. Estos últimos son, mayormente, los radicales mendocinos del «Grupo Malbec» que habían respaldado a Bullrich desde siempre.

Nunca Milei

Quizás el movimiento más resonante fue el de 200 dirigentes radicales que firmaron un documento en el cual anuncian que votarán a Massa para impedir que alguien de las características de Milei llegue a la presidencia. Entre los principales firmantes, aparecen el ex ministro del Interior Federico Storani, y los dirigentes Luis «Changui» Cáceres, María Luisa Storani y Juan Manuel Casella, entre otros.

El documento, titulado «Un voto para defender la convivencia y derrotar al odio», señala que coinciden con lo definido por el Comité Nacional en términos de neutralidad, pero advierten que «dentro de la libertad de acción que resguarda la unidad partidaria, estamos firmemente convencidos que cada radical debe repudiar enérgicamente las ofensas al partido y sus logros por parte de los candidatos a presidente y vice de La Libertad Avanza».

«El destrato al radicalismo tiene un propósito: afirmar posturas anti-democráticas que la UCR siempre ha combatido. Los groseros insultos a Hipólito Yrigoyen y a Raúl Alfonsín pretenden eliminar los grandes aportes radicales a la convivencia de los argentinos y desacreditar con falsedades a sus máximos líderes, que ya no pertenecen sólo al radicalismo sino a la sociedad argentina», remarcaron. «Cuestionan la histórica decisión de Alfonsín con la CONADEP y la Cámara Federal de juzgar y condenar los crímenes de la dictadura, base del Pacto Democrático que desterró los golpes de Estado. Quien calumnia de tal modo a nuestros próceres nos considera sus enemigos. Civilización o barbarie, proponía ese gran presidente que fue Domingo Faustino Sarmiento», remarcaron los 200 dirigentes radicales. «Por única vez alguien se atreve a descalificar la idea misma de justicia social, de reparación a los desposeídos», indicaron.

«Somos opositores al muy mal gobierno actual y lo seremos a cualquiera que triunfe en el balotaje. El pueblo argentino nos ha ubicado en la oposición y ahí estaremos. Abrigamos reservas severas con el postulante oficialista y entendemos a quienes votan en blanco», dijeron. «Hasta hoy, ninguno de nosotros ha votado candidatos ajenos a la UCR», destacaron.

Pero indicaron que «como mal menor, en defensa propia, de la convivencia y la Democracia promovemos un voto positivo el próximo domingo 19 de noviembre para derrotar la fórmula de La Libertad Avanza que amenaza los valores radicales y de la sociedad argentina».

Entre los firmantes está también el ex ministro del Interior de Alfonsín Juan Carlos Tróccoli, el ex secretario de relaciones internacionales de la UCR Raúl Alconada Sempé y el periodista Oscar Muiño, entre otros.

En diálogo con Página/12, Casella explicó su decisión de sumarse a la iniciativa: «El documento lo firme para favorecer la derrota de Milei, por sus propuestas, por su método de interpretación histórica que evidencia su esencia antidemocrática, por sus afirmaciones en relación a Yrigoyen y Alfonsín. Por la presencia de Villarruel que invoca la defensa de las víctimas e intenta reivindicar el proceso militar. Por sus vínculos internacionales (Vox, Bolsonaro y Trump) y por su inestabilidad emocional».

Casella también cuestionó «la fantasía de Macri de crear un polo conservador apoyado en la popularidad de Milei pero conducido por él. Acepto como lógica la neutralidad partidaria, pero preservo para mí el derecho al voto para favorecer la derrota de Milei».

En tanto, otra de las firmantes, la presidenta de la Comuna 14 Alejandra García remarcó ante este diario: «No podemos, ni debemos, ser neutrales cuando Milei pone en juego el único acuerdo indiscutido de toda la sociedad argentina en las últimas décadas: la condena al terrorismo de Estado y el juzgamiento de los responsables. Este es el legado del presidente Raúl Alfonsín y la consecuencia son estos 40 años de democracia ininterrumpida».

Por su parte, el ex diputado Pedro Calvo -otro de los firmantes- remarcó que «Milei rompe el pacto de convivencia democrática desde el Nunca más. Su denuncia preventiva de fraude sigue las huellas de sus socios Trump y Bolsonaro que pretendieron desconocer la voluntad popular». Y el economista Daniel Larriqueta sintetizó: “La ideología se define con las prioridades y la prioridad absoluta es la democracia, que repugna a Milei”.

UCR Milei

El sector radical que se muestra más cerca de Milei, no obstante, no firma documentos, ni se expresa públicamente a favor de votarlo, salvo contadas excepciones. Pero sí trabaja en la fiscalización de Milei, como informó este diario que está haciendo Cornejo.

La forma que encontraron de pronunciarse fue atacar a los radicales que cuestionan a Milei. Las reacciones se desataron luego de que Gerardo Morales cuestionara la iniciativa de Milei de eliminar la coparticipación federal y dijera que, en ese escenario, Jujuy no iba a poder pagar salarios hasta abril. El primero en cuestionarlo fue Martín Tetaz, aunque aclaró que Milei no era de su agrado.

Luego salió Cornejo, con un sutil veneno: “Si Gerardo quiere votar a Massa, yo no veo por qué haya que castigarlo por eso. Lo mismo ocurre con Macri, que hizo público que votará a Milei. Las opiniones individuales de los dirigentes no tienen por qué comprometer a la coalición”, afirmó, abriendo la puerta a nuevos apoyos a Milei.

El gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, no se mostró tan preocupado como Morales por el corte abrupto de la coparticipación: dijo que está garantizada por la Constitución y que Milei no podrá cumplir con su propuesta. “Si el radicalismo decidió neutralidad, después, individualmente, seguramente cada uno tendrá su voto, pero en mi caso no voy a hacer campaña activa para ningún candidato«, aseguró Valdés. Solo atisbó a decir que él votará por «el cambio».

Una rareza fue, entonces, la senadora bonaerense Flavia Delmonte, quien dijo que se iba a tragar su orgullo e iba a meter la boleta de Milei en la urna.

«Me tomé varios días para poder analizar bien las propuestas de los dos candidatos que competirán en el balotaje presidencial el próximo 19/11 y he decidido no ser cómplice, con mi voto, de 4 años más de kirchnerismo para nuestro país», fue la argumentación de Delmonte, quien destacó que tiene sus «reparos» con Milei. «Como radical y alfonsinista, me ofendieron varias de las cosas que ha dicho sobre la UCR y sobre mi mayor referente político: Raúl Alfonsín», indicó. No obstante, destacó: «Opté por dejar de lado el orgullo y entender que el bienestar de los argentinos siempre está por sobre todo».

Entre las respuestas, le dijeron que dejó más que el orgullo en el camino. De hecho, la primera respuesta fue: «Sácate el ´defensora ferviente de la democracia´ de la bio, por favor».



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