mayo 23, 2024

Cómo es el sombrío think tank que une las políticas neoliberales de Javier Milei, Donald Trump y Rishi Sunak | Un retrato pormenorizado de Red Atlas, el tejido ultraderechista que se expande por todo el mundo



Durante la última campaña presidencial, la derecha argentina agitó la bandera de «volver al mundo», como eje de su plataforma electoral. Lo que evitaron decir fue que, ya casi con un mes de gestión, lo que destacarían la mayoría de medios internacionales sobre la administración de Javier Milei es el devastador ajuste planteado sobre las clases sociales con menos recursos y el «rayo privatizador» de todo lo que huela a Estado. El diario The Guardian, en tanto, fue un paso más allá en su última editorial en la que detalla los puntos en común de la ultraderecha argentina con las políticas que promocionan tanto Donald Trump como Liz Truss y Rishi Sunak y da cuenta que el común denominador de esos cuatro planes se sostiene el programa mundial que proporciona y promociona un «oscuro» think tank mundial denominado Red Atlas o Atlas Network.

Tal como publicó este diario en su pirulo de tapa, la editorial inglesa -escrita por el columinista George Monbiot- caracteriza al gobierno de Milei como una gestión que adquiere “elementos del fascismo, elementos tomados prestados del Estado chino y elementos que reflejan la historia de dictadura de Argentina”. También destaca los recortes de presupuesto, “la demolición” de los servicios públicos, el despido de empleados, la privatización de las empresas del Estado y la criminalización de la protesta social.

Pero lejos de ser algo inédito, Monibot aclara que ese programa tiene «sorprendentes similitudes» con el implementó Liz Truss, la exprimer ministra inglesa que duró en su cargo apenas 45 días.

Red Atlas

Lo que aclara la editorial del diario inglés es que tanto el programa de Milei, como el proyecto de Truss que continúa Sunak están influenciados por Red Atlas , «un organismo coordinador global que promueve en términos generales el mismo paquete político y económico en todos los lugares donde opera«. «Podríamos describir ciertas políticas como las de Milei, Bolsonaro, Truss, Johnson o Sunak, pero todas son variaciones de los mismos temas, ideadas y perfeccionadas por chatarra que pertenecen a la misma red. Esos presidentes y primeros ministros son sólo las caras que presenta el programa», aclara la editorial.

«Los think tank de dinero oscuro y la Red Atlas son medios muy eficaces para disfrazar y acumular poder. Son el canal a través del cual los multimillonarios y las corporaciones influyen en la política sin mostrar sus manos, aprenden las políticas y tácticas más efectivas para superar la resistencia a su agenda y luego difunden estas políticas y tácticas por todo el mundo. Así es como las democracias nominales se convierten en nuevas aristocracias», completa el columnista de The Guardian.

Un claro ejemplo de estas políticas influenciadas por la misma red -fundada en 1981 por Antony Fisher- radica en la insistencia a criminalizar las protestas. Ese efecto se debe -explica la nota del diario inglés- a su capacidad para moldear la opinión pública. «Los chatarreros neoliberales no sólo han presionado para que se adopten medidas extremas contra las protestas, sino que también han demonizado con éxito a los manifestantes ambientalistas llamándolos ‘extremistas’ y ‘terroristas’. Esto podría ayudar a explicar por qué los defensores pacíficos del medio ambiente que bloquean una carretera son rutinariamente golpeados, pateados y escupidos por otros ciudadanos, y en algunos lugares atropellados o amenazados con armas de fuego (…). También podría explicar por qué apenas hay un murmullo de cobertura mediática o preocupación pública cuando se imponen penas extremas: como la sentencia de seis meses de prisión impuesta en diciembre al activista climático Stephen Gingell por marchar lentamente por una calle de Londres».

«Lo peor está por venir»

En cuanto a los sucesivos gobiernos neoliberales de Inglaterra, el periodista aclara que detrás de los programas de Truss y Sunak es sencillo observar la mano «invisible» de Red Atlas. Basta solo, dice, con detallar quiénes formaron parte del gabinete. Y allí da cuenta que un gran porcentaje trabajó o fue financiado tanto por Atlas Network como también por el Instituto de Asuntos Económicos (IEA), otro think tank creado por Fisher.

«En Argentina, donde Milei ha llenado el vacío dejado por el flagrante desgobierno de sus predecesores y es capaz de imponer, al estilo de una auténtica doctrina de shock , políticas que de otro modo encontrarían una feroz resistencia, las clases media y pobre están a punto de pagar un precio terrible. ¿Cómo sabemos? Porque se han aplicado programas muy similares a otros países, empezando por el vecino de Argentina, Chile, después del golpe de Augusto Pinochet en 1973», expone Monbiot sobre el proyecto de La Libertad Avanza.

Y, para concluir, la editorial inglesa alcara que «lo peor está aún por llegar». Es que la columna pone el ojo en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, en la que Trump está decido a tener su segundo tiempo al frente de la Casa Blanca. Sobre el programa de gobierno, el periodista inglés completa que «Trump nunca ha desarrollado una plataforma propia coherente. No tiene por qué hacerlo. Sus políticas han sido escritas para él, en un Mandato de Liderazgo de 900 páginas elaborado por un grupo de think tanks liderados por la Heritage Foundation», dice Monibot. ¿De qué red es miembro central la Heritage Foundation? La respuesta es una sola: «Red Atlas».



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