mayo 21, 2024

Referentes de la ciencia de distintos espacios políticos defendieron el rol del Estado | Debate en Flacso



Los referentes en ciencia y tecnología de Unión por la Patria, Juntos por el Cambio y Hacemos por Córdoba coincidieron ayer en la importancia de la inversión y la gestión del Estado en esas áreas para garantizar el desarrollo social y productivo del país. Daniel Filmus, ministro de esa cartera, lamentó que “se repite retóricamente” la importancia de las políticas de Estado “pero después hay que aplicarlas”, en una crítica tácita al desfinanciamiento del área durante el gobierno de Mauricio Macri. El investigador Galo Soller Illia, en representación de ese espacio, cuestionó que “la productividad promedio” de los científicos argentinos “no es alta” y coincidió con el ministro cordobés Pablo Di Chiara en la necesidad de una economía estable y ordenada para garantizar políticas públicas. El gran ausente fue el médico veterinario Daniel Salamone, a quien Javier Milei anunció que pondrá al frente del área que promete degradar.

El debate sobre ciencia y tecnología (C&T) se realizó ayer en la sede de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y se enmarca en un ciclo de debates temáticos que organiza junto con el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). El ciclo continuará hoy a las 10.30 en el CARI, donde se abordarán las relaciones internacionales (estarán Gustavo Pandiani por los patriotas, Federico Pinedo por los cambiemitas y Diana Mondino por los libertarios) y mañana en la OEI con especialistas en educación de los cinco espacios que participarán de las elecciones generales. 

“Los tres referentes que vinieron a esta conversación creo que están de acuerdo en que la ciencia, la tecnología, la innovación y la educación son las materias fundamentales que tenemos por delante para el desarrollo del país”, anunció la periodista especializada Nora Bär antes de presentar a los panelistas.

Di Chiara, en primer término, explicó que desde el cordobesismo “entendemos la C&T como un insumo, como una herramienta indispensable para el desarrollo social y productivo”. “En un mundo y en un contexto cambiante donde se debaten tres grandes transformaciones (la energética-climática, la tecnológico-digital y la socio-demográfica), la C&T viene a dar respuestas a esas problemáticas”. “El Estado tiene un rol fundamental no solamente en la inversión sino en la gestión en ciencia, tecnología e innovación”, destacó, y recordó que “la experiencia internacional” muestra que “los Estados que se involucran y toman acciones fuertes” en esa materia son los que producen “cambios muy importantes en su población y en su esquema de desarrollo”.

El ministro de Juan Schiaretti diferenció dos roles del Estado: por un lado, como “proveedor de condiciones generales estables” para que el sistema de C&T se pueda manifestar, pues “tener una economía ordenada es clave”; por otro, como “diseñador de políticas públicas, que tengan que ver con incentivos, con definir prioridades, con establecer los consenso necesarios”. Las investigaciones científicas requieren largos plazos y por eso “hace falta trabajar en un contexto de previsibilidad”. Para eso es clave “la inversión del Estado, la manera en la que invierte y en la que monitorea ese tipo de incentivos”. Señaló como “un logro muy importante la ley (cordobesa) de financiamiento en C&T que va a llevar (la inversión provincial) al 1 por ciento en 2032” (sic), y aclaró que Schiaretti es partidario de duplicar ese porcentaje

Filmus, a su turno, señaló que “se repite retóricamente” el discurso sobre la importancia de las políticas de Estado “pero después hay que aplicarlas, porque decirlo es fácil”, y recordó dos momentos de ruptura en C&T: la “Noche de los Bastones Largos” de 1966, profundizada durante la última dictadura, y –sin mencionar explícitamente al macrismo– apuntó “momentos en que la ciencia no fue ubicada en un lugar central, fue variable de ajuste, no tuvo que ver con un modelo de desarrollo”. “Entonces esta idea de que tiene que ser política de Estado la repetimos todos, después hay que cumplirla”.

El ministro lamentó “la ausencia acá de un actor que claramente plantea una cuestión muy disruptiva”, en referencia a Milei. “Uno puede atacar a la ciencia desfinanciándola, degradando el Ministerio –otra referencia tácita a la gestión macrista– pero hay otros que directamente plantean privatizar el CONICET o que desaparezca el Ministerio, que los investigadores vayan a buscar su propio financiamiento cada uno”, contrastó, y recomendó un artículo publicado ayer por la revista Nature sobre los riesgos que corre la ciencia argentina ante un eventual triunfo de Milei. 

“En estos últimos cuatro años, a pesar de la pandemia y de condiciones difíciles, hemos logrado avances sustantivos en políticas de Estado. Por primera vez tenemos leyes concretas: una está saliendo del horno”, dijo sobre el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2023 aprobado en Diputados, y “la otra, de financiamiento, que llevó muchos años de debate”. En la misma línea mencionó la ley de economía del conocimiento, la ley de nano y biotecnología, y otras que incorporan actores y financiamientos específicos que “nos colocan en un momento distinto para el futuro”. “¿Qué hay que hacer ahora? Aplicar esto. Ya son otros los desafíos, la cuestión es para qué usamos ese financiamiento”, preguntó, y enumeró “diez grandes objetivos”. El primero: “mejorar la excelencia y pertinencia de la investigación científica y el desarrollo tecnológico argentino”, y para eso mencionó “dos leyes pendientes: una sobre la mejora de la articulación del sistema científico-tecnológico, que es muy complejo y tiene dos grandes organismos aparte del Ministerio, y otros 17 organismos, muchos por fuera del Ministerio”; la otra, “que rediscuta desde una perspectiva federal el papel del CONICET”. Entre los puntos restantes se destacan la “jerarquización y mejora en las condiciones de remuneración y trabajo para los investigadores y científicos”, y “avanzar en nuevos mecanismos de articulación público-privada”.

“Es un mensaje tener una silla vacía, es un tema preocupante”, arrancó Soller Illia en referencia a la ausencia de un representante del espacio que se impuso en las PASO. “¿Qué dimensión, qué importancia tiene el sector de C&T en la Argentina? Es un sector nutrido, con gente. Como decía Daniel nos faltan todavía investigadores, pero ¿la investigación que se hace es pertinente, es pareja, hay un número grande de investigadores haciendo cosas pertinentes con calidad? Lo que estamos viendo es que en la Argentina está un poco estancada, incluso en el panorama latinoamericano. ¿Estamos preparados para los nuevos desafíos científicos tecnológicos? Tenemos que prepararnos, son interdisciplinarios. ¿Estamos preparados para hacer investigación de alta calidad, interdisciplinaria y bien fondeada, de manera ágil? No. Eso requiere una profunda reconfiguración del sistema tal como está. Es un sistema interesante, nutrido, pero al cual se le detectan ciertas costuras, cierta vejez”, diagnosticó el investigador del CONICET y decano del Instituto de Nanosistemas de la Universidad Nacional de San Martín.

“Creemos desde nuestro espacio que hay grandes oportunidades y que nos está faltando identificar grandes oportunidades (quizás el plan 2030 lo es) en áreas en que la Argentina tiene capital humano, tiene recursos, tiene alguna tradición y tiene el suelo que ayuda. Por ejemplo, la parte de bioeconomía, la parte de transición energética, temas muy importantes que son ambiente y cambio climático, y tecnologías avanzadas”, enumeró. “Creemos que es necesario apuntar a la excelencia científica. Vemos que nuestro sistema tiene una distribución de grupos de muy alta calidad, muy alta productividad, y sin embargo la productividad promedio no es alta”, cuestionó. “¿Cómo se consigue la excelencia? Con los mejores recursos humanos, con las mejoras condiciones de trabajo. Tenemos que apuntar a eso”.

Pero “además de recursos humanos, infraestructura y financiamiento, también se requiere, y esto no es casualidad, que las condiciones exógenas, económicas, macro, también sean potables. Necesitamos un marco de estabilidad económica, de seguridad jurídica, de relaciones internacionales, de saber dónde estamos, en qué parte del mundo nos paramos. Creo que cuando se aclare un poco eso, también eso va a alinear las capacidades que tenemos”.





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